Conocimos a Luis Arencibia, el escultor recién desaparecido, a través de Antonio González Padrón, el inquieto cronista. Luego pusimos en contacto a Arencibia con los artistas que acudían con frecuencia a la entonces sede de la Casa de Canaria, en Jovellanos, 5, justo enfrente del Teatro de la Zarzuela. En aquellos años 2000-2005 la Casa de Canarias fue un foco de exposiciones y encuentros. Arencibia era entusiasta, y a través de sus contactos el también escultor Máximo Riol pudo alzar sus monumentales Meninas en una rotonda de Leganés. Arencibia es el autor de obras en su municipio natal y en la ciudad de su ciudad de residencia, así como de un importante retablo en la iglesia de San Agustín de la capital grancanaria. Era un hombre de temperamento moderado que escondía una gran vitalidad creativa. Ideó museos de escultura al aire libre, fue generoso y solidario, uno de los creadores más originales del arte canario entre dos siglos.
El Neptuno de [...]







