Jueves, 27 de abril de 2017
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Desimputada, que putada

La palabra no existe, como tampoco un gesto de reconocimiento de la oposición a Onalia Bueno, alcaldesa de Mogán, que se ha quitado de sus espaldas 3.500 dias con este producto político pegado al cuerpo, y que atacó a los populares en 2006. Es comprensible. Los jueces y fiscales han tardado en resolver y sentenciar un asunto que los ciudadanos conocían el desenlace desde el primer día. Putada, efectivamente, vulgar pero clara expresión para aquellos que desde el anonimato, las redes sociales (ecosistema virtual para depresivos frustrados en muchas ocasiones), desde la política de cocina que no se socializa con el electorado, para los que escriben desde el baño y terminan defecando encima de los que chantajea, y unos cuantos más, a los que se les acaba el recurso fácil, el interés de sus seguidores de facebook, el juego con la justicia y que deben inventar nuevas conspiraciones.

¿Habrá camaradería?

El archivo de las imputaciones abre un nuevo futuro para la imagen del municipio y la clase política. El ambiente va quedando más transparente, con menos dudas, mientras el país salta cada día un nuevo escándalo de corrupción. Desconocemos si, al igual que han atacado a estos políticos en Mogán por sus procedimientos judiciales, habrá desde la oposición alguna señal de camaradería por encima del rencor y las rencillas irreconciliables. Más bien porque las imputaciones se habían convertido en la excusa para todos los ataques y decisiones.

Multar pero con respeto

1 Comentarios
Otra multa faltándole el respeto al ciudadano. Otra multa humillándolo, gritándole, menospreciándolo, incluso con actitud amenazante. A ver quien le contesta en ese momento, porque con el uniforme cualquiera sabe de lo que puede ser capaz alguien que se presenta así, y que debería inspirar confianza, respeto y orgullo. Hablamos de esos hechos aislados, repetimos, aislados, para que no se pongan nerviosos y la líen en las taquillas, o empiecen a enviar notas victimistas. Es una especie aislada, son hechos aislados, pero que da la impresión que sus autores disfrutan así. Si en los últimos días hemos contado varios casos, con este último queremos parar (de momento) porque, para eso se supone que están los jefes y las autoridades competentes, los mismos que presumen de la eficiencia y trato al ciudadano. Que dos o tres, o cuatro o cinco funcionarios de centenares humillen a los ciudadanos, ya es responsabilidad de los superiores y objeto de denuncia por parte de los afectados, que nos costa se presentan cada semana. De momento siguen por libre hasta el martes, y luego a partir de la siguiente semana.

Manual de comportamiento

Ya en detalles (les recomendamos para una mejor lectura que abran este artículo pinchando el titular), si contáramos todo lo que nos envían los lectores podríamos llenar esta sección a diario, pero no perdemos el tiempo poniéndonos a la misma altura. Recientemente fuimos testigos presenciales de esta actitud y espero que no sufran el mismo impacto que nos llevamos, cuando observamos como abordaba al conductor. La sanción es lo de menos. La multa que la pague (si tiene que hacerlo), y si quiere realizar un pliego de descargo que lo haga. Para más señas ya ha sido abonada: 200 euros con el descuento correspondiente. En este caso, el vehículo policial se incorporaba a la GC-500 desde la Viuda de Franco en dirección sur, en el ceda el paso hizo un extraño y luego siguió de largo pero por el arcén, hizo señales a los vehículos que venían detrás para que adelantaran y generó mucha confusión. Acto seguido lo persiguió con las señales luminosas como si fuera un delincuente porque según su versión no respetó el paso de un vehículo de emergencia cuyas señales acústicas no sonaban. Entonces por qué no se detuvo en el ceda el paso para que todos los conductores que le seguían respetaran al vehículo de emergencias, ya que fueron los primeros en verlo. No están para regular el tráfico en esas situaciones y evitar este tipo de confusiones. La multa es lo de menos, insistimos. Pero la actitud no debe pasar por alto de este intocable que cada semana recibe un coscorrón desde arriba por lo mismo. El desprecio con el que se trata al ciudadano, las formas, esa cara de matón amenazando no genera confianza y asusta a las personas más vulnerables, en un país desarrollado que necesita protección y carcanía con los funcionaros a los que mantiene. Son muy pocos, reiteramos para los más sensibles y valientes cuando van de autoridad desmesurada, pero el resto paga por esta imagen. Queremos aprovechar para animar precisamente al resto de la plantilla de los locales que se preocupan por estos hechos, y que ni tan siquiera le dirigen la palabra a este tipo de compañeros que avergüenzan la profesión. Y para los aficionados del colectivo a meter comentarios insultando al personal de este periódico desde el anonimato, porque no les gusta leer la verdad, no pierdan el tiempo en demostrar lo que son una vez más, porque serán borrados sin tan siquiera leerlos. Mejor nos llaman y quedamos. Nosotros si damos la cara, tratamos bien a los vecinos, les escuchamos, aceptamos críticas, convivimos con ellos cuando estamos de servicio o de descanso, y contribuimos en crear una sociedad más justa sin pedirles nada a cambio.
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