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ICONOCLASTIA

Crucifijos y paridades

Cuando se ha cansado de su pareja, la despide sin más y vuelve a la pista de baile.

CRISTOBAL D. PEÑATE
Jueves, 12 de enero de 2017
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Clavijo ha estrenado gobierno monocolor tras la ruptura con los socialistas. Hace más de veinte años que a CC le gusta gobernar sola, aunque antes siempre escenifica el paripé con una pareja de baile, de derecha o de izquierda, como para disimular. A veces le ha dado por gobernar con el PP, la mayoría, y otras por hacerlo con el PSOE, la minoría de ellas.

Cuando se ha cansado de su pareja, la despide sin más y vuelve a la pista de baile. A veces baila sola, como aquel dúo femenino que duró dos telediarios, y otras simplemente cambia de pareja. Tras aparentar que amaba a un popular hacía lo mismo con un socialista. Nunca se han puesto de acuerdo los populares y los socialistas para gobernar juntos en Canarias a pesar de los desplantes habituales y consecutivos de CC. El día que lo hagan a CC se le acabará la bobería y se quedará descompuesta y sin novio.

Lo primero que ha hecho Clavijo es descompensar el consejo de gobierno y acabar con la paridad que tanto lustre y apariencia dio a su anterior ejecutivo. Se van cuatro socialistas (dos hombres y dos mujeres) y por ellos entran cuatro nacionalistas o afines (tres hombres y una sola mujer) que rompen la armonía de la paridad de género. Eso es algo que los socialistas no habrían permitido pero que el presidente sí se lo permite a sí mismo.

De los cuatro nuevos consejeros, dos prometieron y los otros dos juraron su cargo ante un crucifijo, como cuando el nacionalcatolicismo en el que el franquismo vinculó política religión hasta que la muerte los separó. Curiosamente juraron la única mujer nueva en el gobierno y el técnico independiente especializado en la sanidad privada, lo que da mal fario al nuevo gabinete. No hay nada más peligroso para la sanidad pública que un gestor privado, y más aún cuando ese técnico independiente (?) sustituye a un consejero de Sanidad socialista.

Baltar viene con el propósito de acabar con la lista de espera, aunque yo me conformo con que no acabe con nuestra paciencia de pacientes impacientes.

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1 Comentario
Berta
Fecha: Sábado, 14 de enero de 2017 a las 14:34
Es inexplicable que todavía se sigan colocando crucifijos en actos de tomas de posesión de cargos públicos en un Estado aconfesional. Hay que tener un respeto a la gente que no profesa una determinada confesión religiosa. E incluso de paso tener respeto por los católicos y que no se mezclen los actos políticos con los religiosos. Son muy ridículos los políticos que juran con el crucifijo porque ellos tienen que dar cuenta a los ciudadanos que representan y no a dios. Las creencias personales son íntimas y nada tienen que ver con la responsabilidad política pública.

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