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Un Gobierno contra la mayoría

ROMÁN RODRÍGUEZ
Domingo, 25 de diciembre de 2016
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La forzada salida de los socialistas del Gobierno de Canarias no ha supuesto sorpresa alguna. Durante un año y medio, desde el comienzo de la legislatura, han sido numerosas las discrepancias, deslealtades, incumplimientos y traiciones entre los hasta ahora socios, CC y PSOE. Proceso culminado en los últimos meses de distanciamientos y permanentes amenazas de ruptura hasta el punto de tener que reformular el pacto en un nuevo documento que confirmaba su estado de quiebra, una adenda al acuerdo inicial que CC no ha mostrado el menor interés en cumplir.

Tras la expulsión de los socialistas, Canarias está gobernada por la tercera fuerza política en número de votos en las elecciones de mayo de 2015, en las que CC quedó por detrás de PSOE y PP. Por un partido que obtuvo menos del 18% de los sufragios de los hombres y mujeres de esta tierra y que alcanzó la Presidencia gracias a que pactó un programa y concitó los apoyos de los quince diputados y diputadas socialistas.

Pero esa situación de partida ha cambiado desde el pasado 23 de diciembre. Ahora Clavijo, mientras no se demuestre lo contrario, cuenta con el respaldo de sus 18 diputados frente a los otros 42 que integran nuestro Parlamento. La presentación de una cuestión de confianza es una obligación cuando el 82% de la ciudadanía votó a otras fuerzas políticas y fue el Parlamento quien lo eligió con apoyos de los que hoy ya no dispone. Cuando ya no se cuenta con legitimidad para seguir gobernando.

Con la cuestión de confianza se demostraría la soledad del presidente del Ejecutivo o la capacidad para contar con nuevos socios que den estabilidad al Gobierno. Asimismo se evitarían las calculadas ambigüedades de otras formaciones políticas, ASG Y PP.

Solicité al titular del Ejecutivo que se sometiera a esa cuestión de confianza

al día siguiente de la aprobación de los presupuestos de la comunidad canaria para 2017. Se negó rotundamente. Lo reitero hoy con muchas más razones cuando ya, de forma completamente diáfana, no dispone de los apoyos que le llevaron a presidir el Gobierno.

El último episodio ha sido respecto al Fondo de Desarrollo de Canarias (Fdcan). En este caso, al quitar las competencias en el ámbito de empleo a la consejera y vicepresidenta para dárselas a los cabildos. Un plan, alimentado por los dineros procedentes del antiguo Impuesto General por el Tráfico de Empresas (IGTE), en el que CC ha impuesto un modelo insularista radical  e insolidario. Claramente clientelar y ajeno a los intereses de la mayoría social.

Fdcan social

Nueva Canarias (NC) hizo una propuesta para dedicar la mitad de los recursos del Fdcan, 80 millones de euros, a sanidad, educación y políticas sociales, a tratar de solventar los problemas fundamentales de los hombres y mujeres de Canarias, que apoyaron también PSOE, PP y Podemos. Pero una semana después PP y PSOE se descolgaron, abrazando las tesis insularistas de CC.

Al final se efectuará, como señalaba, un reparto clientelar y con parámetros similares a los de la triple paridad, en este caso enmascarados con la alusión a la doble insularidad. Mientras, la sanidad y el conjunto de los servicios públicos continuarán descapitalizados y se mantendrán las elevadas listas de espera o los colapsos en las urgencias. Y el PSOE tiene su cuota de responsabilidad al haberse plegado a las imposiciones de CC.

Pero antes hubo más desplantes. La orientación conservadora de la política fiscal, el cierre presupuestario sin contar con el PSOE, el irrespetuoso tratamiento de “medianeros” a sus socios, la crisis sanitaria con las irresponsables declaraciones del titular del Ejecutivo, los incumplimientos de los denominados pactos en cascada…

Hay que recordar que hace apenas menos de dos meses tuvieron que reformular el pacto a través de una adenda al mismo. En ella se entraba en algunos asuntos que afectan al Parlamento y al Gobierno. Como el proyecto de ley el suelo, al que se planteaban algunas modificaciones. Y, también, se establecían plazos para solventar los incumplimientos en distintos municipios, entre ellos Puerto de la Cruz y Arico. Pese a lo escrito en el documento, CC volvió a incumplir con los socialistas. Como ha venido haciendo desde el comienzo de la legislatura.

Además, el proyecto de ley del Suelo que Clavijo impulsa, en medio del aplauso de minorías empresariales, dividió al PSOE y suscitó el rechazo de otras fuerzas políticas, además de sindicatos, ecologistas y colegios profesionales.

Carreteras

Los enfrentamientos también se han producido respecto a las políticas sobre las carreteras y en los servicios sociales. En este caso protagonizados por el presidente del Cabildo de Tenerife al cuestionar la labor y las competencias de consejeros del Gobierno canario. Sin que el titular del Ejecutivo defendiera a los miembros de su gabinete frente a ataques injustos (CC lleva mandando en el área de carreteras en Canarias y en el Cabildo de Tenerife casi tres décadas y parece que no tiene nada que ver con los problemas en las vías tinerfeñas). Y con un aroma de puro insularismo. Para rematar la jugada ahora se pretende ceder las competencias de carreteras al Cabildo de Tenerife.

Asimismo, el equipo de Clavijo impulsó con el PP cambios de distintos responsables de la radiotelevisión canaria, sin consultar a los socialistas que se enteraron cuando estos estaban ya consumados.

Hemos sido críticos desde el minuto uno con un Gobierno en el que ha pesado mucho más su lado más conservador e insularista. Rechazando su modelo fiscal y su escaso interés por los servicios públicos. Criticando el proyecto de ley del suelo, elaborada sin debate y sin consenso, y que pone en peligro el presente y futuro territorial y medioambiental de Canarias. Cuestionando su deriva insularista y su pretensión de no tocar ni una coma de nuestro injusto y desequilibrado sistema electoral. Denunciando su clientelismo y su incapacidad para transformar la realidad de una Canarias con enorme desempleo y pobreza.

Ni Canarias se merece este Gobierno ni este Gobierno representa la voluntad mayoritaria expresada en las urnas por los ciudadanos y ciudadanas de Canarias. Desde nuestro modesto espacio en el Parlamento seguiremos trabajando por un cambio progresista, de unidad de Canarias y de mejora de la democracia en las Islas, de justa fiscalidad, de apuesta por el empleo y los servicios públicos, de defensa del desarrollo sostenible, de políticas al servicio de la mayoría social.

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