Es evidente que el cambio climático supone una amenaza creciente para la seguridad sanitaria mundial. Los peligros que el cambio climático supone para la salud son de naturaleza diversa y abarcan a todo el mundo, y van desde el aumento del riesgo de fenómenos meteorológicos extremos hasta modificaciones de la dinámica de las enfermedades infecciosas. Muchas de las enfermedades más mortíferas son sensibles a las condiciones climáticas, de las que dependen su incidencia y propagación.
Las repercusiones del cambio climático afectarán de forma desproporcionada a las poblaciones vulnerables, tales como los niños pequeños, los ancianos, los enfermos, los pobres y las poblaciones aisladas y serán difícilmente reversibles en años o decenios.
La OMS se propone lograr que la salud pública ocupe un lugar destacado en el programa de las Naciones Unidas sobre el cambio climático y por ello aboga para que los organismos internacionales, las organizaciones no gubernamentales y los gobiernos establezcan vínculos entre el cambio climático y la salud y otras esferas del desarrollo, tales como el medio ambiente, la alimentación, la energía o los transportes.
Los efectos físicos del cambio climático serán distintos en diversas localidades geográficas. Las repercusiones del cambio climático en la salud humana se verán modificadas por condiciones tales como el nivel de desarrollo, pobreza y educación, la infraestructura de salud pública, las prácticas de aprovechamiento de la tierra y la estructura política. Por otra parte, si no abordamos el cambio climático y sus efectos en la salud, corremos el riesgo de poner aún más en peligro nuestra capacidad para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
El cambio climático tiene amplio alcance, y para una adaptación eficaz al mismo se requerirán alianzas que permitan aprovechar los conocimientos y experiencias de los organismos gubernamentales y organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, la industria, grupos de profesionales y comunidades locales.
Las decisiones que afectan a la planificación urbana, el transporte, el abastecimiento de energía, la producción de alimentos, el aprovechamiento de la tierra y los recursos hídricos afectan tanto al clima como a la salud. Se requiere colaboración entre todos estos sectores para encontrar soluciones innovadoras y eficaces que estabilicen el clima y protejan la salud.
Todavía no hay certidumbre científica acerca de la posibilidad y la cronología de un cambio climático abrupto y catastrófico si las temperaturas siguen aumentando. Por esta razón es urgente comenzar a actuar ya mismo para estabilizar el clima mediante una mitigación fuerte y eficaz simultánea con actividades de adaptación para prevenir aumentos de enfermedades previsiblemente relacionadas con el clima. Es esencial que el sector de la salud participe plenamente en los procesos nacionales e internacionales de mitigación y adaptación al cambio climático.
Todas las consideraciones que se hacen en torno a este tema deben traspasar el marco teórico para incorporarlas a la conciencia colectiva para que la población piense más en la Salud y no sólo en la enfermedad. No podemos esperar que la salud, la enfermedad o la muerte se produzcan en nosotros como hechos "naturales" o solamente "biológicos", sino que estos fenómenos no suceden casualmente, sino condicionados por una causalidad compleja de origen social.
Hay que trabajar más para que la población asuma un concepto de Salud que suponga pasar de una concepción individual a otra colectiva, adoptar una actitud preventiva más que asistencial y actuar comunitariamente. Para lograr estos objetivos hay que dar a los ciudadanos información y formación. De ahí la importancia de la Educación para la Salud para que el individuo deje de ser un sujeto pasivo y tome parte activa en el mantenimiento e incremento de su propia salud.
El personal sanitario no tiene la exclusiva competencia sobre los temas de Salud. Su papel está claro. Proporcionar la información técnica o las bases de la información científica para los programas de educación que se determinan y actuar de mediador o "multiplicador" en lo que se refiere al cambio de comportamiento hacia otro más saludable.
La creación de un sentido de responsabilidad hacia su propia salud y la de la familia y comunidad, es la aportación más importante de la Educación para la Salud en contraposición a la Educación Sanitaria tradicional.








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