El Premio Nóbel de Economía del año 2.008, Paul Krugman, aseguró hace unos días, en su visita a España, que "las perspectivas de la economía mundial son aterradoras" y, en este contexto, España necesita políticas drásticas. Este eminente economista piensa que en Europa se está haciendo poco para mejorar la situación, pero que en España es peor todavía lo que se está haciendo, o mejor aún, lo que no se está haciendo.
A su juicio España tiene que aumentar la productividad hasta salvar los desequilibrios que ha descubierto el estallido de la llamada "burbuja inmobiliaria". Aunque Zapatero, en una entrevista que tuvo con Krugman, le aseguró que España se enfrentará con éxito a la crisis porque dispone de desarrollo tecnológico y capacidad innovadora, el economista señaló que lo que tiene que ser innovador son las medidas que se tomen, ya que esta crisis no ha surgido por la inflación, sino que es el resultado de un optimismo excesivo que ha llevado a un exceso de deuda.
Ya sabemos que el presidente del Gobierno español trata de encarar la crisis y el grave problema económico que tenemos, y al que no es ajeno el resto del mundo, con demasiado optimismo, pero lo cierto es que el paro se está enseñoreando del país y también la pobreza y la desesperación.
Canarias, por su situación geográfica y su débil estructura económica, basada en su mayor parte en el recurso turístico (como los monocultivos de antaño) o en una industria poco desarrollada y escasamente competitiva, o en un sector primario en retroceso y poco valorado y apoyado por el propio gobierno regional, siente con más rigor esta desagradable coyuntura que ha generado un gran número de parados, de personas que no saben como hacer frente a sus hipotecas, a sus deudas, o a la misma cesta de la compra Los canarios y los que aquí viven, si están en precarias condiciones ahora mismo, se encuentran también como atrapados en una ratonera sin escapatoria y sin saber a donde ir. Cuando se carece de recursos económicos es difícil trasladarse a otros lugares donde haya más posibilidades de hallar trabajo. Nuestra propia insularidad dificultad esa movilidad. Además, la mayoría de los que han perdido su empleo se preguntarán ¿a dónde voy a buscar trabajo? Porque tanto aquí como fuera de las islas es difícil encontrarlo. Y ya no tenemos el último recursos que antes utilizábamos, que era emigrar a América o a cualquier otra parte. Y esa dificultad aumenta si detrás tienes una familia a la que no sabrás como alimentar cuando se te acabe el subsidio del paro.
Verdaderos dramas se extienden por muchos hogares de Canarias. Dramas que llevan a la marginación, a la carencia de lo más elemental para subsistir, a la utilización de centros benéficos para poder tener al menos una comida al día, o que incluso, en casos desesperados, inducen a la delincuencia o a la prostitución o a cualquier trapicheo por ahí.
Es un panorama que contrasta con la frivolidad de muchos de los gobernantes que tenemos en estas islas, y que sigue una no desdeñable parte de nuestra población, más dedicada a la "dolce vita" que comportarse con austeridad o asegurarse seriamente un futuro. Aún sabiendo la existencia de una grave crisis, algunos de nuestros "sesudos" dirigentes se gastan el dinero público en eventos superfluos que quizás estarían bien en épocas de abundancia, pero no ahora. O persisten en sus gastos suntuarios como si aquí no pasara nada.. Por ejemplo, hablando de nuestra capital, se celebra un Festival de Cine que ningún provecho proporciona a Las Palmas de Gran Canaria, o se trae gente de fuera para celebrar unos carnavales, como si eso fuera el evento más importante de nuestra vida.
Esta ciudad y esta isla hay que promocionarlas adecentándola al máximo, atendiendo las verdaderas necesidades de sus habitantes, otorgándole los equipamientos que requiere, haciendo cumplir las normas de convivencia que en ocasiones las autoridades parecen olvidar, haciendo que funcionen los servicios públicos tales como la sanidad, la educación, las políticas sociales . Y logrando para nuestros niños y jóvenes una mayor y mejor preparación para que puedan hacer frente a las dificultades y retos del futuro. Y que las administraciones públicas se encarguen de construir viviendas para las clases populares, integradas en los núcleos urbanos, y nunca creando guetos y propiciando la marginalidad, como se ha venido haciendo hasta ahora. Viviendas que con el tiempo y unas cuotas razonables puedan ser suyas el día de mañana.
Es lamentable que el gobierno de las islas esté más interesado en sacar adelante una policía autonómica, que, por lo que se ha dicho, tendrá escasas competencias, que en sentarse en una mesa con los representantes de los cabildos, de los ayuntamiento, de los sindicatos, de los partidos políticos y de los empresarios para tratar de buscar soluciones para paliar esta crisis, que según las perspectivas, va a agudizarse y tardará el superarse.
En fin: si continúa esta nave a la deriva en la que se ha convertido el Gobierno de Canarias, e incluso algunas de sus otras importante instituciones, seguiremos acumulando rankings negativos que ya tenemos en el aspecto laboral, asistencial, de violencia, de absentismo escolar.
En fin, me gustaría ofrecerles muy buenas noticias y cantarles unas isas o unas folías, pero, me temo, que estamos metidos en una fuerte depresión económica, que va a influir negativamente en nuestra salud, en nuestra regalada vida del estado de bienestar, que ya no lo es tanto, y en nuestros bolsillos.








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