Como cada año, al comienzo del mes de Marzo estamos asistiendo a todo un despliegue informativo acerca de la celebración del Día de la Mujer. Y es que esa celebración obliga a instituciones, organizaciones, diversos colectivos y a los medios de comunicación a tener que hablar de un tema que debe estar más presente a lo largo del resto del año. Siempre he creído que en la celebración de cualquier Día internacional hay mucho de oportunismo y poco de eficacia. Y eso ocurre también con el Día de la Mujer.
Todo lo que se diga en estos días en torno a la realidad de la mujer no sirve para casi nada si no se mantiene la actitud adecuada a lo largo de todo el año para que efectivamente se produzcan los cambios que tienen que producirse. Y para que eso ocurra no basta con unas determinadas campañas, manifestaciones, actos, etc etc, sino que todo eso tiene que llevar aparejado una acción continuada de actividades en distintos ámbitos de la sociedad que contribuyan a cambiar determinadas actitudes que en nada favorecen a la Mujer.
Y digo esto porque en el día después de tantos actos, de tanta difusión a través de los distintos medios, de tantas declaraciones políticas, de tanta propaganda, me temo que vamos a seguir siendo testigos de hechos que contradicen lo que en estos días se diga. Y así, por ejemplo, los medios de comunicación, que transmiten la ideología de la sociedad de consumo, seguirán colocando a la mujer permanentemente en el pedestal de “reina del hogar”. Esos mismos medios de comunicación se convierten en el vehículo de una publicidad que crea en las mujeres un cierto sentimiento de libertad al permitirles elegir entre miles de productos distintos. Al mismo tiempo, se alienan las ansias de liberación de la mujer moderna, haciéndolas creer que ya es una mujer liberada gracias a las máquinas.
Por otro lado, los que dictan las modas del vestir, los que inventan nuevos cosméticos y perfumes, etc potencian el arquetipo de “mujer ideal” con el fin de que todas las mujeres crean que sólo alcanzarán las más altas cotas de belleza si compran estos productos y se adaptan a la moda. Las que no cumplen estos cánones se sienten desvalorizadas y creen que su “diferencia” es la causa de su infelicidad.
De este modo, sentimientos auténticos como el miedo a envejecer, a la soledad, a no ser suficientemente amada, etc, son manipulados por los mercaderes que aumentan la tragedia personal y humana al ahondar el abismo entre el deseo y la realidad.
Y así, seguiremos asistiendo a actos como las galas de elección de las reinas de los distintos carnavales en las que muchas de las chicas que intervienen, en lugar de lucir determinadas fantasías “cargan” con ellas soportando un esfuerzo físico increíble sólo por el afán de algunos diseñadores de dar rienda suelta a su “imaginación”. Habría que preguntarse si esa “imaginación” sería tan “pesada” si fueran ellos los que tuvieran que cargar con sus creaciones.
Y seguirán existiendo momentos, circunstancias, en los que la mujer salta a los medios de comunicación a causa de la violencia doméstica. En otras ocasiones se la relacionará con la tasa del desempleo. En definitiva, casi siempre se asocia a la mujer con situaciones de marginación o desprotección.
Efectivamente existen muchas mujeres que viven esta situación y habrá que luchar para que salgan de la misma, pero esa lucha no hay que entablarla a raíz de una situación límite, hay que emprenderla desde antes empezando por reconocer y divulgar las cualidades y las actividades que muchísimas mujeres tienen y ejercitan cada día y que son dignas de aparecer en los medios de comunicación sin tener que estar asociadas a estados carenciales o de marginación.
Es necesario que, junto a la lucha por reivindicar una mayor justicia para determinadas mujeres, se haga también hincapié en la importante labor que la mujer realiza día a día en el entramado de una sociedad como la nuestra en la que no se es muy dado a divulgar lo positivo. Importante labor que se realiza en muchas ocasiones a pesar de una serie de circunstancias adversas o en medio de un estado de opinión propiciado por la publicidad a través de los medios de comunicación que incita muchas veces al desánimo o al desarraigo.
Estas cuestiones son, a mi juicio, las que deben tenerse en cuenta posteriormente a la celebración del Día de la Mujer porque lo que se hace con motivo de ese Día puede servir solamente como un adorno efímero que se diluye a medida que se van apagando los ecos de la parafernalia que se monta, cada año, el día ocho de Marzo.








Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.37