Recientemente he leído un nuevo artículo de D. Antonio Morales, alcalde de Agüimes, sobre el gas. Respeto sus artículos, siempre muy bien fundamentados y, en este caso, le avala, además, una buena gestión y compromiso para evitar, en lo posible, esa locura de la instalación de la regasificadora en Arinaga. Termina el último de sus artículos haciendo una llamada a no cruzarnos de brazos ante lo que se nos avecina con este tema de la introducción del gas en Canarias.
Hoy quisiera recoger, por mi parte, esa invitación y relanzarla e impulsarla de nuevo ampliándola a otra situación no menos dolorosa y preocupante como es la que padecemos en el municipio de San Bartolomé de Tirajana, consciente de que habrán otros que recogerán el mismo eco y lo ampliarán y amplificarán a su vez para que siga creciendo la conciencia de que es necesario no permanecer cruzados de brazos.
El planteamiento de los responsables públicos en el Cabildo Insular de Gran Canaria de avalar la instalación de la macrocárcel en medio de los pueblos del Castillo del Romeral, Juan Grande, Matorral y Aldea Blanca y apoyar en ese sentido la decisión de la Delegada del Gobierno en Canarias y de Instituciones Penitenciarias, con el silencio y la ausencia de actuación y compromiso de los responsables públicos del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, ya nos colocó a todos en una situación realmente preocupante. Especialmente porque todo ese proceso se ha hecho sin contar para nada con los propios vecinos y vecinas del lugar ni del conjunto del municipio. Una decisión que sigue alejando temerariamente a los responsables públicos de la ciudadanía.
Ahora volvemos a comprobar cómo la distancia entre Las Palmas y el Sur es cada vez más alargada especialmente cuando de tomar decisiones se trata. Ahora volvemos a enterarnos por la prensa que también quieren ubicar en las cercanías del Castillo del Romeral, en ese lugar que dicen que no es municipal porque está dentro del mar, la regasificadora. Parece que tampoco es competencia del gobierno municipal, ni siquiera de su concejalía de pesca, una zona que hasta no hace nada era tan rica en peces que suponía la envidia de otros pueblos costeros. Una costa que con la Central Térmica, los futuros vertidos de la enorme depuradora de la macrocárcel, la regasificadora y los vertidos del vertedero de basuras va a quedar inservible tanto para peces como para las personas.
Efectivamente es para no cruzarse de brazos. Ya quisieran que fuera así aquellos que, a pesar de los discursos y más allá de ellos, no creen en la práctica en la participación real de la ciudadanía en la toma de decisiones. Sí, en la toma de decisiones y no sólo en las votaciones. Porque votar cada cuatro años está bien y hay que tomárselo en serio. Pero no basta. Son las decisiones de cada día las que van conformando nuestra vida como personas y como pueblo. Y eso es lo que cuenta y lo que suma.
Vamos a no cruzarnos de brazos. Vamos a abrirlos para tender las manos el encuentro de otras manos, para ir tejiendo poco a poco una red fuerte que no rompa ninguna otra decisión tomada al margen, para ir sembrando esa semilla de unidad que eche raíces y que crezca fuerte de modo que nada ni nadie la pueda romper, para volver a la ilusión de construir un pueblo culto, orgulloso de sí mismo, convencido de sus capacidades, irreductible al desánimo, inconformista con el despilfarro, la corrupción y la insidia.








Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.134