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"Y las oscuridades no pudieron apagar la luz"

Viernes, 26 de Diciembre de 2008
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Parafraseo, para los que no conozcan el sabio texto de Juan, el mejor amigo del Maestro, uno de los pensamientos más antiguos y más cercanos que he conocido. Habla Juan de esa lucha constante entre la luz y las tinieblas. Desde su experiencia vital, realizada en un tiempo en el que la humanidad pasaba por una dura etapa en la que la carga negativa parecía imponerse de forma rotunda sobre los esfuerzos positivos; en la que el poder de unos pocos subyugaba a la mayoría de la población; en la que los que triunfaban eran los que utilizaban la intriga, la mentira, la difamación o la compra de voluntades y, casi siempre, la imposición de sus ideas por la fuerza, mientras los que defendían el bien común y los valores humanos eran apartados y reducidos a una minoría social; etapa en la que unos pocos poseían la mayor parte de la riqueza y sometían, como esclavos, a la mayoría que tenían que ganarse la vida trabajando para ellos. Juan proclama a todos los vientos su profunda experiencia y convicción de que, a pesar de que todos los poderes de las sombras se conjuren y se organicen para apagar la luz, no consiguieron ni conseguirán su propósito pues ésta ha permanecido viva siempre. Y, de hecho, después de aquella durísima etapa de barbarie colectiva, vino otra de resurgimiento poderoso de los valores del espíritu, de solidaridad, de compartir lo que se tenía, de dar la vida por las propias convicciones y por el bien colectivo?De tal forma que llegó a inyectarse profundamente en la conciencia personal colectiva y a transformar imperios. Caminas por la calle, hablas con las personas y los colectivos sociales, compartes preocupaciones con los que siguen preocupados y activos en busca de otra sociedad posible y todos comentamos lo mismo: cómo es posible que la riqueza esté en manos de unos pocos mientras la mayoría de la población pasa necesidades fundamentales; cómo es posible que los que medran a base de comprar voluntades, de utilizar lo de todos para el provecho personal, de no tener escrúpulos para arrasar pueblos y naciones con sus guerras para saciar su insaciable apetito de riqueza y poder, sean los que ocupen los cargos de responsabilidad pública unas elecciones y otras, sean los que salgan a auxiliar con el dinero de todos a los ricos aparentemente empobrecidos de la noche a la mañana, mientras aumentan las listas del paro, del hambre, de la falta de educación, de enfermedades fácilmente curables, etc. Y cómo es posible que esto suceda un año y otro, una década y otra y que parezca que la ciudadanía no reacciona indignada y da lugar a otra etapa nueva? En definitiva, cómo, al parecer, las sombras se han ido apoderando también profundamente de este momento histórico que vivimos y tienen como casi apagada la luz que quiere hacerse presente y brillar. Pero hay luces, infinidad de luces, que brillan con luz propia, que siguen brillando a pesar de la intensa oscuridad, que van colocándose a la vera del camino para indicarnos el rumbo a seguir y que las sombras nunca podrán apagarlas. Esas luces se llaman: Consejo Abierto de Vecinos del Castillo del Romeral, Colectivos de lucha contra la pobreza, Cáritas, Coordinadora en defensa de la Ley de Autonomía Personal, Médicos del Mundo, Amnistía Internacional, Greenpeace, Cristianismo y Justicia, Voluntarios y Voluntarias en todo el planeta, etc., etc. ¿Qué tendrá que suceder para que un día, ojalá no muy lejano, cada una de esas luces se vayan acercando, se pongan de acuerdo en un fuego básico y se fundan en una luz potente que disipe del todo la oscuridad y la noche y dé paso a un nuevo amanecer de justicia, de solidaridad, de igualdad, de dignidad para todas y todos? "Habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra que ponga libertad". Esa era la convicción que el poeta y hombre batallador arrancaba a las cuerdas de su guitarra y que miles de voces hemos cantado después con él. Y yo hoy, en estas fechas, que también gritan esperanza porque recordamos la tradición que habla de que hubo una luz que guió a unos iniciados de Oriente, que buscaban su camino, hacia un lugar de pobreza profunda desde la que nació otra luz más potente y otro camino de libertad, quisiera unirme a todos los que mantienen en pie su pequeña luz, personal y colectiva, para colaborar e ir haciéndola cada vez más intensa de forma que ilumine más zonas oscuras, que alumbre otro amanecer y dé a luz otra etapa como la que comenzó una noche, una mañana o una tarde en un pesebre del pequeño Belén.
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