La pobreza se ha convertido en estos últimos años en un mal "endémico", donde la incomprensión de los gobernantes se hace más que patente y no intentan solucionar tan grave problema posiblemente por desidia o por falta de amor hacía el prójimo. Siempre han existido ricos y pobres, pero últimamente la aparición de los indigentes ha proliferado de manera alarmante y desgraciadamente son muchos los que mueren por inanición, otros de frío y una gran cantidad apaleados por unos desalmados que ven en ellos algo así como una "lacra" o una deshonra para la sociedad.
En estos casos la solidaridad de la ciudadanía brilla por su ausencia, nadie quiere involucrarse en ayudar a estos necesitados, salvo algunas organizaciones que se están viendo desbordadas al haber crecido de manera extraordinaria el número de personas que le solicitan ayuda, como es el caso de Caritas Diocesana que se las ve y se las desea para atender tanta demanda de cuantos acuden a sus dependencias. Es inadmisible que esto esté ocurriendo en pleno siglo XXI, cuando la opulencia en algunos casos alcanza unas cotas insospechadas -a pesar de la crisis, que no nos golpea a todos por igual ya que se ceba más con el pobre que con el pudiente-. Es necesario que todos nos impliquemos aportando lo que buenamente podamos con el fin de hacerles más llevaderas las penurias que estos pobres padecen, muchos de los cuales se pasan hasta cuatro y cinco días sin echarse nada a la boca.
La mayoría de los ciudadanos de este país, no son conscientes de este padecer constante de muchos de sus compatriotas y si lo son, no están por labor de paliar en lo posible esta situación, que no tiene visos de remitir ya que el agravamiento de la misma se hace cada día más patente. La incomprensión de los gobiernos al respecto es total, los ayuntamientos, los gobiernos autónomos y el gobierno central, se inhiben absurdamente de este tema tan delicado y transcendental, definiendo en algunas ocasiones a los "indigentes" como personas "non gratas" en los círculos de una sociedad apócrifa y ruin donde impera el mangoneo más execrable, que los mira como si de "apestados" se tratara. Es muy triste que esto suceda, máxime cuando todos estamos expuestos a caer en tan lamentable estado, pero el "quijotismo" cervantino de los que habitamos en este viejo país nos impide ver cuanto sucede a nuestro alrededor, y lo que es más grave nos avergonzamos y nos quejamos de que estos seres marginados por la sociedad -sin que exista razón para a ello- anden por las calles, buscando la forma de remediar sus males.
En España son muchos los ciudadanos que han caído -sin apetecerles ni desearlo- en el umbral de la pobreza, y son muchos, quizás millones los que perciben unos emolumentos millonarios sin que exista justificación para ello, cargos y sobrecargos a los que se le denominan hoy de manera improcedente "asesores", que para mayor "inri" no suelen tener la preparación adecuada para desarrollar tales competencias recibiendo sin embargo unos sueldos sustanciosos, y esto que aquí manifiesto no es ni mucho menos un invento mío, conozco personalmente a muchos concejales, consejeros y directores generales, que dada su incompetencia manifiesta en las áreas donde desarrollan sus cometidos, tienen que hacer uso de estos asesores que en la mayoría de los casos adolecen de la preparación adecuada para orientar a sus proceres.
Todos estos millones que se gastan las instituciones improcedentemente, podrían paliar la pobreza de mucha gente que por no tener ni tan siquiera disponen de un techo donde cobijarse, teniendo que dormir a la intemperie con los peligros que esto conlleva. El paro es indudablemente uno de los problemas que más inducen a la pobreza, y el mismo está alcanzando unos parámetros de tal magnitud que hace que irremisiblemente vayamos a la ruina más irreversible. En Canarias el paro le afecta a más de 200.000 personas y a nivel de todo el estado la cifra que se puede alcanzar antes de final de año sobrepasara los 3.000.000, sin embargo nuestros gobernantes se "jactan" diciendo que todo va bien y nadie les rebate estas manifestaciones, ya que quien tiene la obligación de así hacerlo como es la oposición, se limita asistir a los plenos a debatir cuestiones banales sin entrar a discutir con verdadera pasión, poniendo para ello encima de la mesa la energía necesaria para acabar con tanta mentira y el falaz comportamiento de un gobierno inadecuado que solo sabe vilipendiar y criticar lo único bueno que habido y hay en España, (en este sentido así lo han hecho, Pepiño Blanco y Malena Alvarez en sus nefastas peroratas contra Esperanza Aguirre).
Desgraciadamente, ya no tenemos que mirar hacia los países del tercer mundo, para observar la hambruna más evidente, España se ha incorporado a esta lista de estados donde la praxis de esta lacra es bastante común, millones de españoles pasan hambre y nuestros gobernantes son conscientes que así es, pero tristemente no hacen nada para remediarlo, hace falta que se habiliten más centros de acogidas, comedores sociales, residencias donde nuestros pobres pernocten, no se puede caer en el cinismo de dejar solo en manos de organizaciones no gubernamentales todo el trabajo de luchar contra la pobreza, mientras los políticos y sus protegidos viven a cuerpo de rey, y en sus mesas lucen los más exquisitos y costosos manjares, y los regalos más lujosos se reparten de manera generosa, y mientras celebran estos bacanales a modo y manera de los emperadores romanos, no son capaces de tener aunque sea cínicamente un recuerdo para los pobres que están en la calle sin comer y sin tener donde cobijarse del frio, la lluvia y otras inclemencias del tiempo. Es triste y lamentable que tengamos que hablar de algo tan dramático que ocurre en nuestro país durante los 365 días del año, y más lamentable es aún que nadie quiera verlo y por consiguiente remediarlo.








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