Empresas del sector del tabaco, el textil, la madera, la alimentación y de medicamentos están interesadas en operar en la Zona Franca de Gran Canaria, informaron este miércoles fuentes de la entidad, en el marco de la celebración de la XII Conferencia Latinoamericana de Zonas Francas.
El delegado Especial del Estado en la Zona Franca de Gran Canaria, Antonio Márquez, en una rueda de prensa que ofreció, reiteró, sin embargo, que pese al interés inversor, la carestía del suelo y la escasa superficie que dispone, que en el Puerto de La Luz abarca 60.000 metros cuadrados, dificulta el establecimiento de nuevas empresas.
Además, insistió en que la paralización del muelle de Arinaga, en en municipio de Agüimes, frena también el desarrollo de los 250.000 metros cuadrados de su polígono industrial que pertenecen también a la Zona Franca.
Márquez apuntó además que la crisis económica también ha frenado algunos de los proyectos que se pretendían desarrollar, en especial, los relacionados con materiales de construcción.
En la Zona Franca de Gran Canaria operan dieciséis empresas que emplean a unos cien trabajadores, indicó Márquez, quien reiteró que aún está en una fase incipiente pues, aunque fue autorizada en 1998, no entró en funcionamiento hasta 2002.
Insistió en las numerosas oportunidades de negocio que ofrece y en su situación estratégica desde el punto de vista geográfico, así como los servicios que ofrece para constituirse como plataforma comercial entre Europa, África y América.
Para Márquez, la celebración de esta conferencia supone una oportunidad para que las zonas francas de Latinoamérica, que comercializan sus productos con África y Europa, conozcan la de Gran Canaria y las oportunidades que ofrece como base logística y de apoyo por su situación estratégica entre los tres continentes.
La Zona Franca no sólo está enfocada como depósito de mercancías sino como área industrial, y cuenta, entre otras ventajas, con menos limitaciones que las existentes en el resto de Europa para la entrada de materias primas de terceros países por ser región ultraperiférica.
El presidente de la Asociación de Zonas Francas de EEUU, Willar Miller, que asiste a la conferencia, explicó que la regulación de las norteamericanas es muy distinta a las de las europeas, pues para instalarse una empresa debe demostrar que existe un interés público y que generan empleo.
Además, indicó que los productos que se fabrican están destinados al mercado interior y que en estas zonas están implantadas la mayoría de las refinerías estadounidenses, la fábricas del sector del automóvil o la electrónica y empresas farmacéuticas, entre otras, y que su atractivo radica en los beneficios logísticos que ofrecen, sobre todo de cara a la importación.
El volumen de negocio que generan es enorme y emplean a 360.000 trabajadores, señaló Miller, quien expresó su interés por conocer cómo funciona la Zona Franca de Gran Canaria.
Unos trescientos expertos, la mayoría de Latinoamérica, asisten e a la conferencia, que se celebra por primera vez en Canarias y que concluirá el próximo viernes.






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