Antonio Santana Miranda es uno de los pioneros del turismo en Gran Canaria. Su padre ya estuvo relacionado con este sector en el antiguo hotel Santa Brígida (hoy el Hotel Escuela de Hecansa), y tuvieron en propiedad la Hostería Monte, en el Monte Lentiscal. Ha estado relacionado también con la restauración y él mismo propició la venida del turismo escandinavo a esta isla. Hoy en día aún continúa sus buenas relaciones con los mercados nórdicos y muchos de los turistas disfrutan de las fiestas y de la comida de su restaurante (Casa Antonio, antes El Alpendre del Amo) situado en la Casa Condal de San Fernando de Maspalomas. Antonio Santana Miranda fue también presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas.
Aunque existe un pesimismo generalizado sobre la situación económica de este país y de las islas, Antonio Santana Miranda mantiene una cierta esperanza en que el turismo no se verá amenazado y que el número de visitantes no disminuirá mucho en esta temporada de invierno y fechas posteriores.
-¿Ve algún tipo de problemas que puedan afectar al turismo en Canarias?
-Uno de los problemas que veo es el reciclaje de las compañías aéreas. Han desaparecido muchos vuelos que tenían esas compañías que habitualmente venían a Canarias. Ahora se están sustituyendo y adoptando por otros y los turoperadores actúan sobre plazas vendidas. Es verdad que las compañías de segundo nivel han aumentado sus frecuencias al archipiélago, especialmente a Lanzarote, a Tenerife y a Gran Canaria. La llegada de turistas no ha bajado sensiblemente, pero si se observa una falta de liquidez en ellos, que se nota después en la falta de rentabilidad en la oferta complementaria. No debe olvidarse que los costes nuestros han subido notablemente y no se pueden bajar. La crisis afecta también a los bolsillos de los clientes.
-¿Qué opina de la planificación y organización turística en las islas?
-Existe el problema de la renovación de la planta hotelera o extrahotelera obsoleta que tenemos. Pero también planea el problema de la falta de acuerdos y de consenso de las distintas administraciones que padecemos: ayuntamientos, cabildos, la consejería de Turismo del gobierno autónomo y gobierno central, tanto para abordar ese tema como cualquier otro que afecte al sector. No hay forma de verlos sentados juntos para discutir estos temas. Yo he exigido muchas veces al presidente de la Federación de Empresarios de Las Palmas que convoque una asamblea donde intervenga todo el sector, esté asociado o no, En estos momentos existe un desencanto generalizado, empezando por las actuaciones de las juntas directivas de esas asociaciones de profesionales de la hostelería. Da la sensación de que esas asociaciones están más cerca de los pudientes, de los influyentes, pero no de los propietarios medios o pequeños, de las llamadas Pymes.
-Concrete algo más sobre algunas de esas perturbaciones.
-Hay, Hay una lista interminable, pero podemos citar, entre otras, los problemas de ruidos por la noche que no se subsanan. O esa nube de vendedores de todo tipo, tiqueteros, de tiempo compartido, de excursiones, de parties, etc. Son negocios de dudosa legalidad que han hecho millonarios a sus organizadores. Muchos de ellos llegaron aquí con una mano delante y otra detrás. Señores que campean a su aire, sin que ninguna autoridad intervenga ni se tomen medidas para evitarlo. Se está desprestigiando el ambiente que rodea al turista que nos llega y eso no parece importar a nadie. Nadie quiere asumir su cuota de responsabilidad. Casi todas las noches salen guaguas con el turismo de diferentes nacionalidades, que captan en los pasillos, en las recepciones, en las calles, en los centros comerciales, sobornando a veces a quien tienen que sobornar. Aquí se habla muchas veces de corrupción pero no de los corruptores. Tenemos leyes, decreto, normas, etc. por todos sitios pero nadie las cumple, y los profesionales del sector y los ciudadanos estamos ya hartos de todo esto. ¿Estamos en un estado de derecho, o esto qué es?.
-¿Se han cerrado muchos establecimientos turísticos en Gran Canaria?
-Se han retirado de la explotación turística bastantes apartamentos, especialmente lo que no han sido renovados o son muy pequeños y no son contratados por los turoperadores. Se trata de una propiedad muy atomizada que carece de dinero para renovar. Muchos de ellos se dedican después a viviendas que alquilan a trabajadores, especialmente inmigrantes. Otro sistema se llama el de "las camas calientes" que se rentan por horas, generalmente para ejercer la prostitución, aunque también hay hoteles y apartamentos que lo hacen. Es una forma de rentabilizar estos establecimientos.
Por eso digo que es necesario que las administraciones se reúnan y busquen la fórmula para renovar complejos, o para derribarlos, si hace falta, sin ocupar más territorio, y construir hoteles o apartamentos con mejor diseño y calidad.
-¿Qué opina usted de la propuesta del Gobierno de Canarias que permite crear nuevos hoteles si se dedican a hoteles escuela?
-Ha sido una propuesta contestada por empresarios del sector, por grupos políticos, por el Colegio de Arquitectos, y por los ecologistas. Opino que es una puntilla de la moratoria turística, y una luz verde para que determinados constructores o amigos puedan seguir construyendo, aunque no hagan falta más camas. De todas formas, yo opino que alrededor de la industria turística debemos crear una especie de aura positiva, de fe y esperanza en el sector porque el desánimo se puede transmitir también al cliente que tenemos. Con nuestras miserias y nuestras penas podemos abatir al personal que trabaja para nosotros y los turistas. Y eso no es nada bueno.
Aunque existe un pesimismo generalizado sobre la situación económica de este país y de las islas, Antonio Santana Miranda mantiene una cierta esperanza en que el turismo no se verá amenazado y que el número de visitantes no disminuirá mucho en esta temporada de invierno y fechas posteriores.
-¿Ve algún tipo de problemas que puedan afectar al turismo en Canarias?
-Uno de los problemas que veo es el reciclaje de las compañías aéreas. Han desaparecido muchos vuelos que tenían esas compañías que habitualmente venían a Canarias. Ahora se están sustituyendo y adoptando por otros y los turoperadores actúan sobre plazas vendidas. Es verdad que las compañías de segundo nivel han aumentado sus frecuencias al archipiélago, especialmente a Lanzarote, a Tenerife y a Gran Canaria. La llegada de turistas no ha bajado sensiblemente, pero si se observa una falta de liquidez en ellos, que se nota después en la falta de rentabilidad en la oferta complementaria. No debe olvidarse que los costes nuestros han subido notablemente y no se pueden bajar. La crisis afecta también a los bolsillos de los clientes.
-¿Qué opina de la planificación y organización turística en las islas?
-Existe el problema de la renovación de la planta hotelera o extrahotelera obsoleta que tenemos. Pero también planea el problema de la falta de acuerdos y de consenso de las distintas administraciones que padecemos: ayuntamientos, cabildos, la consejería de Turismo del gobierno autónomo y gobierno central, tanto para abordar ese tema como cualquier otro que afecte al sector. No hay forma de verlos sentados juntos para discutir estos temas. Yo he exigido muchas veces al presidente de la Federación de Empresarios de Las Palmas que convoque una asamblea donde intervenga todo el sector, esté asociado o no, En estos momentos existe un desencanto generalizado, empezando por las actuaciones de las juntas directivas de esas asociaciones de profesionales de la hostelería. Da la sensación de que esas asociaciones están más cerca de los pudientes, de los influyentes, pero no de los propietarios medios o pequeños, de las llamadas Pymes.
-Concrete algo más sobre algunas de esas perturbaciones.
-Hay, Hay una lista interminable, pero podemos citar, entre otras, los problemas de ruidos por la noche que no se subsanan. O esa nube de vendedores de todo tipo, tiqueteros, de tiempo compartido, de excursiones, de parties, etc. Son negocios de dudosa legalidad que han hecho millonarios a sus organizadores. Muchos de ellos llegaron aquí con una mano delante y otra detrás. Señores que campean a su aire, sin que ninguna autoridad intervenga ni se tomen medidas para evitarlo. Se está desprestigiando el ambiente que rodea al turista que nos llega y eso no parece importar a nadie. Nadie quiere asumir su cuota de responsabilidad. Casi todas las noches salen guaguas con el turismo de diferentes nacionalidades, que captan en los pasillos, en las recepciones, en las calles, en los centros comerciales, sobornando a veces a quien tienen que sobornar. Aquí se habla muchas veces de corrupción pero no de los corruptores. Tenemos leyes, decreto, normas, etc. por todos sitios pero nadie las cumple, y los profesionales del sector y los ciudadanos estamos ya hartos de todo esto. ¿Estamos en un estado de derecho, o esto qué es?.
-¿Se han cerrado muchos establecimientos turísticos en Gran Canaria?
-Se han retirado de la explotación turística bastantes apartamentos, especialmente lo que no han sido renovados o son muy pequeños y no son contratados por los turoperadores. Se trata de una propiedad muy atomizada que carece de dinero para renovar. Muchos de ellos se dedican después a viviendas que alquilan a trabajadores, especialmente inmigrantes. Otro sistema se llama el de "las camas calientes" que se rentan por horas, generalmente para ejercer la prostitución, aunque también hay hoteles y apartamentos que lo hacen. Es una forma de rentabilizar estos establecimientos.
Por eso digo que es necesario que las administraciones se reúnan y busquen la fórmula para renovar complejos, o para derribarlos, si hace falta, sin ocupar más territorio, y construir hoteles o apartamentos con mejor diseño y calidad.
-¿Qué opina usted de la propuesta del Gobierno de Canarias que permite crear nuevos hoteles si se dedican a hoteles escuela?
-Ha sido una propuesta contestada por empresarios del sector, por grupos políticos, por el Colegio de Arquitectos, y por los ecologistas. Opino que es una puntilla de la moratoria turística, y una luz verde para que determinados constructores o amigos puedan seguir construyendo, aunque no hagan falta más camas. De todas formas, yo opino que alrededor de la industria turística debemos crear una especie de aura positiva, de fe y esperanza en el sector porque el desánimo se puede transmitir también al cliente que tenemos. Con nuestras miserias y nuestras penas podemos abatir al personal que trabaja para nosotros y los turistas. Y eso no es nada bueno.





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