La brigada de jóvenes policías locales recientemente incorporados hace algo más de un año sigue provocando las quejas vecinales y profesionales. Se trata de algunos muchachos ilusionados con sus trabajos y que lo suelen hacer bien, pero fallan en más de una ocasión y por eso hay que recordarles que para ser un bien policía lo primero es tener el debido respeto con los ciudadanos, cosa que suponemos se estudiaría en el Manual del Buen Agente. Un nuevo caso nos lo trae un taxista que llevaba más de ocho horas ininterrumpidas de servicio, a quien se dirigió un agente novato para llamarle la atención porque llevaba la camisa fuera del pantalón. Quizás si se hubiese dirigido en otros términos no se hubiese ofendido tanto, pero el espectáculo que dio junto al resto de compañeros en la parada pública dejó mucho de desear.










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