Evidentemente sí. Aunque siempre me he tenido por un moderado conservador, estimo como español respetuoso con sus símbolos e instituciones, tales como la bandera, el escudo (menos) y el ejército, que Mariano Rajoy, debe afrontar la verdadera realidad y las consecuencias funestas, de su comentario, aunque fuera en "petit comité", consistentes en -mañana tengo el coñazo del desfile. Rajoy tiene que ser consciente que el alcance de tal comentario, tiene unas connotaciones de extrema gravedad, un hombre de derechas, no puede nunca faltarle el respeto a una de las instituciones más representativas de España como es el "ejército", que entre otras cosas tiene la misión de garantizar la defensa de nuestra patria ante los posibles ataques que provengan del exterior, y que su indudable prestigio se remonta a muchos siglos atrás.
Los Tercios de Flandes, las Batallas de Ceriñola, Garellano (donde Gonzalo Fernández de Córdoba se cubrió de gloria, y los Reyes Católicos les otorgaron los títulos de Gran Capitán y duque de Santangelo), Lepanto, San Quintín, la Rendición de Breda, con el general Ambrosio Spínola como el máximo exponente de la hidalguía militar del ejército español, el Barranco del Lobo, Alhucemas, Brunete, Alcázar de Toledo y otros episodios que acrisolaron y honraron a nuestros ejércitos.
Que Mariano Rajoy se ha columpiado es evidente, y si se considera un español de bien debería dimitir ipsofacto de todos los cargos políticos que ostenta, y que de todos son conocidos. Un político que se precie, no puede ni debe hacer este tipo de comentarios, aunque sus colaboradores más cercanos traten de justificarlo, caso del diputado González Pons, quien dice -que todo ocurrió de forma coloquial-, ni aún así se le puede permitir a un profesional de la política que quiere llegar a ser presidente de España, hacer tan insultante comentario ofendiendo de manera tan falaz a nuestro glorioso ejército.
Hace unos años y con motivo del desfile militar del doce de octubre, el actual presidente del gobierno Rodríguez Zapatero, líder de la oposición en aquellos momentos, fue incapaz de saludar a la bandera de los EE.UU, y para sonrojo de cuantos presenciamos el citado desfile permaneció sentado y vuelto de espaldas cuando la bandera de las estrellas y las barras paso por delante de la tribuna donde se encontraba, lo que le ha acarreado una total enemistad con este gran país y con la mayoría de sus habitantes que dado su exacerbado patriotismo jamás le han perdonado tan inadecuado comportamiento, lo que ha propiciado incluso que el presidente Bush lo desprecie ignorándolo sistemáticamente en cuantos foros internacionales han participado, como jefes de estado y de gobierno.
Lo que ha hecho Mariano Rajoy, es mucho más grave de lo que en aquellas fechas hizo Zapatero, al fin y al cabo este le dio la espalda a una bandera que no era la suya, pero Rajoy ha cometido el pecado de "repudiar" un desfile donde el mayor protagonismo del mismo lo tenía él ejército de España, nuestro querido y amado ejército. La caída de Rajoy y así lo comentan todos los medios de comunicación, es evidente, y todo su prestigio como político se ha deshecho como de si de un ídolo de barro se tratara.
Si quiere a su partido debe irse ya que con él, el PP jamás ganara unas elecciones. Desde tiempos inmemoriables los generales, jefes, oficiales y suboficiales de nuestro ejército, siempre ha comulgado con la derecha, repudiando a los partidos de izquierdas, hace solamente unos días unos doscientos jefes de alto rango de la Marina Española han denunciado judicialmente al gobierno de España, por una serie de contubernios que desde el ministerio de Defensa han propiciado un enorme enfado en los más altos cargos de la Armada.
La derecha española no puede tener como líder a una persona abochorne a su ejército, con unas manifestaciones inadecuadas e improcedentes, si Rajoy estimaba que el desfile era todo un coñazo, lo que debió hacer es no ir al mismo -cosa que si hizo-, pero lo que no tiene el más mínimo sentido fue cometer tan terrible desatino, en un país donde por desgracia hasta las paredes oyen. Mariano Rajoy se equivoco y tendrá que pagar un precio muy alto por este desliz que voluntaria o involuntariamente cometió, pero del cual y con toda la lógica del mundo sus rivales políticos especialmente José Blanco se están aprovechando, para hundirlo de manera irremediable.








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