Dicen que no hay nada previsto y que es sólo la presión vecinal la que dispara los rumores de moción de censura en San Bartolomé de Tirajana. Si se tratase de un fruto "tendríamos que decir que está en flor, ni siquiera verde", asegura un posible censurante.
Entramos en un semana nostálgica para algunos que celebraron la moción de censura presentada el pasado 12 de octubre de 2001. Hace ya 7 años que los votos de un tránsfuga le quitaba la Alcaldía a José Juan Santana y aupaba a Marco Aurelio Pérez, quien fue censurado posteriormente en 2005. Aquella censura de 2001 acabó con CC (en aquel entonces no existía NC) y con multitud de proyectos y ejecuciones que en la actualidad se echan de menos. Eran otros tiempos.
Como recordarán aquel pleno cargado de tensión se convirtió en un espectáculo, con pancartas, pegatinas, camisetas y gritos. Los votos de los populares (AV no existía) y socialistas, unidos al del tránsfuga de CC, posibilitaron el cambio de gobierno.
El nuevo alcalde, en aquel entonces el popular Marco Aurelio Pérez, se dirigió al Consistorio tras tomar posesión, mientras, en el otro extremo de la mesa, José Juan Santana siguió en silencio sus palabras.
El pleno se convirtió en uno de los espectáculos más lamentables de la historia sureña. Congregó a las masas de CC que se mostraron, crispados y en favor al edil censurado.
En la concentración convocada en paralelo al pleno no faltaron tampoco las pancartas, las pegatinas y hasta camisetas que expresaban el apoyo a José Juan Santana.
La moción de censura, aprobada por once votos contra diez, fue presentada por 6 concejales del PP, 4 del PSC y un tránsfuga de CC, Juan Francisco Ramírez, que se convirtió en el centro de los mensajes nacionalistas.
El nuevo alcalde tomaba posesión entre gritos de "fuera, fuera", sustituyendo a José Juan Santana que, seis años antes, llegó al cargo por medio de una moción de censura.
Pérez se defendía de las críticas vertidas contra los firmantes de la moción por dirigentes como José Carlos Mauricio, quien reiteraba que la censura estaba promovida por empresarios mafiosos y narcotraficantes.
Por su parte, Marco Aurelio Pérez aseguraba tras ser investido como alcalde, que "muy pronto toda la ciudadanía comprobará un cambio importante en el talante de sus mandatarios, sin ejercer el menor acto discriminatorio, con rigor, eficacia y honestidad en los caudales públicos".
Con ello - afirmaba - se corregirán prácticas de "enchufismo" y "sectarismo" que atribuyó a sus antecesores en el poder, y ante las cuales opinó que la presentación de la moción de censura supone la "única salida posible a una crisis que no debía prolongarse ni un día más".
El alcalde saliente, José Juan Santana, insistía en que esta moción de censura es "ilegítima" y lamentó que se haya efectuado un "trueque en el que el candidato a alcalde compra el cargo contra la mayoría de los ciudadanos".
Santana también tuvo palabras para Juan Francisco Ramírez, sobre quien manifestó que ha vendido "su alma, su honor y su palabra al diablo, burlándose de los votantes y de veinte años de esta formación".
El concejal tránsfuga de CC que propició la moción de censura en San Bartolomé de Tirajana, Juan Francisco Ramírez, atribuía su iniciativa al hartazgo tras "aguantar el puenteo constante" al que le sometía el ex alcalde. Y el portavoz de CC en la Corporación, Norberto Pérez, acusaba a Ramírez de ser el principal responsable de la moción de censura y señaló que su acción "le marcará para el resto de su vida, en lo personal, familiar y en lo profesional". Han pasado siete años y podemos hacer balance de estos augurios.
Pero antes de la celebración, el casco antiguo de San Bartolomé de Tirajana, se preparó para vivir el cambio de gobierno. Los miembros de CC, pernoctaron en el hotel Las Tirajanas. Por su parte, los concejales censurantes llegaron en una guagua desde un lugar indeterminado de la cumbre grancanaria, donde permanecieron aislados para alejarse de las tensiones que generó la iniciativa.
En la plaza se ubicó una pantalla gigante para que los vecinos siguieran en directo el acontecimiento, que fue custodiado por un centenar de efectivos de seguridad.
Siete años después muchos ciudadanos reclaman un cambio de gobierno sin precedentes en la localidad turística que de producirse, algunos de los hechos relatados podrían repetirse no sabemos si con la misma intensidad. Posteriormente quedaría lo más difícil, justificar la censura y cumplir los compromisos.








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