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Del Espíritu de Ermua al abandono de Ceuta

JOSÉ F. FERNÁNDEZ BELDA JOSÉ F. FERNÁNDEZ BELDA Viernes, 04 de Septiembre de 2026 Tiempo de lectura:

Aunque no acostumbro a ir a manifestaciones, esta de hoy era imperdible. Tan sólo tengo clara memoria de haber asistido con plena convicción de que era mi deber cívico, a dos de ellas porque sentía, y aún siento hoy, la imperiosa necesidad de que no podía permanecer ajeno o indiferente ante ciertos hechos. Debía sumarme a las miles o millones de personas que clamábamos con una sola voz y un mismo sentimiento ante lo que entendíamos era necesario y digno defender. Ambas manifestaciones tuvieron como trasfondo la unidad y defensa de lo que muchos consideramos que es España y la ciudadanía española.

La primera fue un también caluroso mes de julio de 1997, cuando la banda terrorista ETA asesinó a Miguel Ángel Blanco. Millones de personas salimos a las calles y plazas de toda España a clamar contra la banda terrorista con las manos pintadas de blanco. Había nacido el Espíritu de Ermua. Por aquellos días tuve el honor de entrevistar para una televisión local a Carlos Totorica, que era el alcalde socialista de ese pueblo vizcaíno del que también era concejal aquel joven y alegre concejal asesinado alevosamente. Creo que en aquellos tiempos convulsos, Totorica aún creía en lo que decía y pensaba que opinaba su partido el PSE-EE, en sintonía con todas las personas ajenas al mundo etarra. En el País Vasco, posiblemente aún hoy en día, por miedo al terror que genera ETA, muchas personas callaban en público y en privado. Ni en el seno familiar se hablaba del terrorismo y los asesinatos, tal vez porque esperaban que aquello de lo que no se hablaba, dejaba de existir. Y tal vez también por instinto de supervivencia sazonado con un toque de cobardía.

Y la segunda concentración a la que he asistido ha sido la convocada en la Plaza de Santa Ana para manifestar nuestro apoyo tan solidario como impotente a la ciudad de Ceuta, que después de un mes de haber sido invadida, aún tiembla de miedo con toda la razón, máxime cuando ve con angustia y desesperación creciente el abandono a su suerte por el Gobierno de España. Por mucho que se intente desviar la atención con cortinas de humo, el problema real es el que no se han tomado, ni parece que se quieran tomar, las medidas necesarias para preservar la tranquilidad, la vida y las propiedades de unos 85.000 ciudadanos españoles. El paripé del mando único, más preocupado en cuidar del bienestar de los asaltantes que de sus víctimas, es además una ofensa y otro desprecio gubernamental.

No es una visita de 105 minutos a Ceuta del Dr. Sánchez para luego volverse a sus vacaciones, ni el desfile por allí algunos de sus ministros para hacer el paripé sanchista afirmando sin el menor rubor que se está casi en la normalidad y que hay que ser muy humanitarios, solidarios y nada xenófobos con los asaltantes. También, contra toda evidencia, que Marruecos es un socio fiable y que hace todo lo que puede para acabar con el asedio al que somete su quinta columna a los ceutíes. Aunque a las 48 horas después del asalto, el Dr. Sánchez habló de invasión, al día siguiente cambió de opinión. Ya no se trata de un problema de seguridad nacional sino de una crisis humanitaria por inmigración ilegal. Ahora las expulsiones hay que tramitarlas por la procelosa Ley de Extranjería y no por la de Seguridad Nacional. Y además permitir que el Ejército porte armas y no el sarcasmo humillante de que sólo permita Margarita Robles un arma por cada cuatro que salen de patrulla.

Lo cierto es que la Plaza de Santa Ana y las calles aledañas, estaban a rebosar con personas de todas las edades. La sociedad civil estaba en la calle, con o sin el apoyo de los partidos políticos. No se trata de la “derechona fascista” en la calle, sino de personas sensibles con el abandono al que el Gobierno de nuestra España somete incomprensiblemente a Ceuta. Bueno, a Ceuta ahora, mañana a Melilla y pasado a las Islas Canarias.

En resumen, al igual que el PSOE logró con sus terminales mediáticas que el Espíritu de Ermua desapareciera, ¿algún joven sabe qué y porqué fue?, lo mismo están intentando hacer con el desespero de los ceutíes, que de de ser víctimas, en las tertulias progresistas ahora lo acusan de ser verdugos insolidarios y xenófobos racistas. Por y contra esto nos manifestamos muchos.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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