La relación de Canarias con los ciudadanos del norte de Europa va mucho más allá del turismo convencional. Un artículo de Alexander reconstruye seis décadas de desplazamientos de suecos, noruegos, finlandeses y otros europeos hacia el Archipiélago, inicialmente atraídos por los beneficios que sus países atribuían al clima canario para determinadas enfermedades.
El relato sitúa uno de los principales antecedentes en Los Cristianos, Tenerife, donde durante los años cincuenta los suecos Bengt Rylander y Olle Ryding buscaron en el sol, el mar y las temperaturas templadas una alternativa para aliviar los efectos de la esclerosis múltiple y la artritis reumatoide. Aquella experiencia acabaría dando lugar a la fundación Vintersol y, posteriormente, a un centro de rehabilitación que abrió sus puertas en 1965.
Con el paso de los años, esa práctica adquirió dimensión institucional. Suecia, Noruega y Finlandia desarrollaron programas públicos de tratamiento climático que financiaban o facilitaban estancias en Canarias para pacientes con determinadas patologías. Algunos de estos programas continúan funcionando, aunque otros han desaparecido o reducido considerablemente su alcance.
Arguineguín, San Agustín y Playa del Inglés
El artículo presta especial atención a Gran Canaria y a la profunda huella que estas comunidades han dejado en el sur de la isla.
Arguineguín se convirtió en uno de los principales puntos de referencia de la comunidad noruega, con instituciones como Den Norske Skole, fundada en 1974; Den Norske Klubben, creado en 1988; y la iglesia noruega de los marinos, la Sjømannskirken, que llegó a Gran Canaria en 1987.
San Agustín desempeñó un papel equivalente para la comunidad sueca. Allí abrió en 1965 la Escuela Sueca, mientras que la Iglesia de Suecia mantuvo durante décadas su presencia en Rocas Rojas. La vinculación quedó también reflejada en el dalahäst de bronce que la colonia sueca regaló a San Bartolomé de Tirajana en 2012 con motivo del cincuentenario de Maspalomas-Costa Canaria.
Playa del Inglés, por su parte, se consolidó como punto de encuentro de la comunidad finlandesa, especialmente alrededor de su parroquia evangélica luterana, que desarrolla su actividad coincidiendo con la temporada de invierno.
La evolución continúa actualmente. Según los datos recogidos por el autor, para la temporada de invierno 2026-2027 se pusieron a la venta más de 165.000 plazas aéreas desde Noruega hacia Canarias, un 19% más que la temporada anterior, mientras que la capacidad desde Suecia registró un incremento del 86%.
Lo que comenzó hace más de medio siglo como una búsqueda de mejores condiciones climáticas para determinados pacientes terminó configurando una relación social, cultural y residencial duradera entre Canarias y el norte de Europa, especialmente visible en localidades del sur de Gran Canaria.












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