Moros en la costa
Unos ultras descerebrados proclamaban esta semana en una manifestación en Ceuta el manido lema de 'España cristiana y no musulmana'. Como si unos exaltados pudieran imponer unas creencias religiosas a sus ciudadanos. Se quejan de que eso es lo que nos quieren imponer los musulmanes y ellos utilizan el mismo método impositivo. Surrealista.
Posiblemente sea Ceuta el lugar de España donde mejor han convivido tradicionalmente, al menos en el último siglo y medio, los españoles de distintas confesiones religiosas, por lo que el eslogan errático no hay por donde cogerlo ya que es como tirar piedras al propio tejado.
Los supremacistas blancos suelen justificar sus barrabasadas utilizando la religión como pretexto. Son tan cortos que utilizan el cristianismo para acabar con los musulmanes, lo cual es una contradicción en sí misma ya que esa postura es justamente la que condena el cristianismo.
Los fachas no tienen ni puñetera idea de lo que es el cristianismo. Ellos creen que es una especie de ADN por haber nacido accidentalmente en España. Según eso los anteriores Reyes no eran españoles y tampoco Miguel Bosé, Alejandro Amenábar, Alaska, Emilio Aragón, Paula Badosa, Chenoa, Mikel Erentxun, Garbine Muguruza, Juan Diego Botto, Ernesto Alterio o Luis Eduardo Aute.
Ellos tampoco llamarían españoles a sus compatriotas agnósticos, ateos o judíos porque al parecer son lose patriotas de hojalata los que tienen la potestad para dar la nacionalidad a sus propios compatriotas. Para ellos mola más meterse con los musulmanes porque no quieren saber nada de los moros.
Son tan ignorantes que ni siquiera saben que el Islam estuvo implantado ocho siglos en España y seguimos usando sus conocimientos, sus inventos y sus tradiciones. De hecho el líder de la ultraderecha española tiene un parecido más cercano a un moro que cualquier otro político. Decir que quieren una España cristiana y no musulmana nos retrotrae a un grito reaccionario de antes del Concilio de Trento de mediados del siglo XVI.
El delito de odio que promueven los ultraderechistas es lo más parecido a lo que hoy proclama Vox a todos los tontos que quieren escucharlo. Una cosa es reconocer el desasosiego y la desesperación de los ceutíes con los que debemos ser solidarios y otra utilizar un lenguaje belicoso y violento contra los que llegan de manera irregular.
No es un problema de moros y cristianos sino de personas. Aunque siga habiendo moros en la costa. La palabra moro puede ser descriptiva o peyorativa, según quien la diga y en qué sentido se use. En este caso es simplemente descriptiva aunque la ultraderecha la utilice despectivamente. No podemos permitir que también ganen la batalla semántica para cambiar el significado de la palabra.
Hasta un senador del PP nada sospechoso de rojerío bolivariano ha tenido que salir al paso para pedir tranquilidad y no violencia contra los migrantes, los periodistas y las ONG humanitarias, que han sido agredidos por los ceutíes más ultras y rojigualdos. El otro día los pacíficos manifestantes cortaron una vía a la ambulancia de la Cruz Roja que iba a repartir la comida a los extranjeros.
Por si los ceutíes no tuviesen suficiente con la panda de machangos ultras que están removiendo sus calles contra el 'invasor', ayer se acercó J. M. Aznar para decir lo mismo que dijo el presidente de España hace casi un mes en la misma ciudad autónoma de Ceuta: que España ha sufrido "una violación de su integridad territorial" tras la entrada irregular y masiva de migrantes. No dijo nada contra Marruecos. Seguramente porque es el aliado norteafricano de Estados Unidos e Israel.
Aznar ha perdido reflejos porque ir a Ceuta un mes después de la crisis para decir exactamente lo mismo que dijo el presidente Sánchez es una pérdida de tiempo que puede ser admisible para un ex presidente que gana mucho dinero sin hacer apenas nada pero incomprensible y una tomadura de pelo para el común de los mortales, si exceptuamos a los fanáticos seguidores del Amado Líder.
Este personaje no fue ni una sola vez de visita oficial a Ceuta durante los ocho años de su mandato gubernamental (solo fue a dos mítines de su partido) pero ayer creyó oportuno darse una vuelta para fastidiar de paso al gobierno de su país. Es evidente que Aznar no viajó a Ceuta para apoyar a los ceutíes sino para volver a proclamar que estaba encantado de haberse conocido y darse un baño de masas que finalmente fue una ducha de playa ya que le salió el tiro por la culata.
La chulería de este personajillo, que no contestó a ninguna pregunta de los periodistas en Ceuta, es impostada y cansina. Este ombliguista septuagenario con melena de veinteañero creía que los ceutíes le iban a recibir como un héroe supremo pero finalmente tuvo que contentarse con que unos pocos se hicieran un selfie con él. Sin embargo no se libró de que un ceutí lo llamara asesino.
Aznar es el único del trío de las Azores que aún no ha pedido perdón por meternos en la guerra de Irak. Tanto el estadounidense George Bush como el británico Tony Blair no han tenido ningún problema en pedir perdón a sus compatriotas y al mundo entero, pero Aznar siempre ha creído que está por encima del bien y del mal. Y es raro que lo crea con esa esmirriada y ridícula figura que soporta.
Ya se sabe que el complejo de superioridad es muy similar al de inferioridad. Solo hay una fina línea que los separa. Los extremos se tocan. Y los extremistas aún más.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








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