El visionario miope
Hace veinticinco años dos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas de Nueva York dejando 2.996 muertos y 25.000 heridos. Esto ocurrió en la primera potencia mundial con unos servicios de seguridad, inteligencia y espionaje inalcanzables para cualquier otro país.
Nadie lo vio venir. El atentado terrorista cogió al presidente de Estados Unidos, en aquel momento George Bush, contando un cuento en una escuela infantil. Pues resulta que el líder de la oposición española, que es un vidente que se parece cada día más a un Rappel frustrado, ha manifestado que es imposible que el gobierno no supiese que iban a entrar en Ceuta 70.000 marroquíes en un solo día.
El FBI y la CIA no se enteraron del mayor atentado terrorista cometido en Estados Unidos (y en el mundo) pero según Feijóo el CNI español tenía que haber avisado al gobierno de Pedro Sánchez de esa entrada masiva de inmigrantes. Es para reírse si no fuera para llorar. Para mear y no echar gota.
El PP calificó de invasión la llegada de 70.000 marroquíes a Ceuta (aunque veinticuatro horas después regresaran a su país) pero en cambio le pareció perfecto y de lo más normal que al inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania 250.000 ucranianos fueran acogidos en España en pocos días.
Esa vez no protestaron porque se ve que al PP le gustan más los niños rubios con ojos azules que los morenos de ojos negros. 70.000 marroquíes que entraron y salieron de España en 24 horas es una invasión pero que 250.000 ucranianos lleguen de golpe a España es una gran noticia. Esa solidaridad selectiva retrata a cada cual.
La derechona española hubiera preferido en el fondo que los marroquíes se hubiesen quedado en Ceuta para causar un gran problema al Gobierno de España pero se dio de bruces contra la realidad porque no se esperaba la rápida vuelta de los magrebíes.
La neofascista italiana Georgia Meloni lideró las diatribas contra España a pesar de que en el último año han entrado muchos más inmigrantes en Italia que en nuestro país. Desde el primer momento la oposición española se alió con la presidenta italiana porque ya sabemos que los patriotas de hojalata siempre eligen al foráneo facha cuando se trata de poner en apuros a un gobierno progresista.
Les salió el tiro por la culata. Los mandatarios más xenófobos, racistas y ultras de la Unión Europea llevaron urgentemente el asunto a Bruselas pero muy a su pesar la Comisión Europea respaldó la actuación del Gobierno español.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, del Partido Popular Europeo, dejó con el culo al aire a sus correligionarios en España pero a pesar de todo eso las huestes de Feijóo siguieron armando ruido.
La ultraderecha en peso viajó a Ceuta para capitalizar la protesta pero Alvise Pérez, Vito Quiles, Abascal y los descerebrados de Núcleo Nacional tuvieron que salir por patas porque los ceutíes no admiten los oportunismos de los ultras. Ceuta es una sociedad mestiza donde conviven en paz todas las razas y religiones. Y todos son españoles.
Para poner más en aprietos al Gobierno de España, PP y Vox han insistido en que no acogerán a los menores inmigrantes en las comunidades autónomas donde gobierna. La única comunidad autónoma que se ha pronunciado a favor de aceptar a los niños magrebíes es la de Navarra, que casualmente está presidida por una socialista.
El problema del Partido Popular es que tiene un pacto racista y xenófobo con Vox en las comunidades en las que gobiernan pero a la vez no puede dejarle el muerto a Ceuta ya que es una ciudad autónoma gobernada por el PP desde hace muchos años.
Negarse a acoger niños en el reparto que prevé la Ley de Extranjería no solo es ilegal sino que además dejaría en la encrucijada a sus propios compañeros de partido en la ciudad norteafricana. Cuánto daría el PP para que hoy Ceuta fuera gobernada por el PSOE.
Por si fuera poco, los mandatarios de Estados Unidos e Israel han aprovechado la crisis para meter cizaña contra el Gobierno de España. El embajador israelí en Naciones Unidas llegó a decir que Ceuta y Melilla son las últimas colonias de España en África y Donald Trump ha arrojado más leña al fuego aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. Marruecos, Estados Unidos e Israel conforman el triángulo perfecto de destrucción masiva.
Aquí cada uno habla de su libro y cuenta la feria como le va pero ningún dirigente de la derechona ha lamentado lo más mínimo la muerte de 142 personas cuando intentaban llegar a nado de Marruecos a Ceuta. No ha habido humanidad ni sensibilidad con los fallecidos porque lo único que importaba era acribillar al Gobierno de España como si Pedro Sánchez hubiese sido el gendarme marroquí que dejaba pasar libremente la frontera con Ceuta.
Al igual que con la desaparecida ETA, la oposición prefiere utilizar torticeramente a los muertos para intentar sacar rédito electoralista. Aquí cada cual se retrata tal y como es. Feijóo y Abascal han quedado retratados aunque ninguno de los dos quiera reconocerlo. La inmoralidad y la indecencia son siempre muy cobardes.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.















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