Un vuelo recreativo con un dron obligó a interrumpir temporalmente la actividad del Aeropuerto de Gran Canaria después de que el aparato acabara dentro de la zona restringida del recinto aeroportuario.
Los hechos ocurrieron el pasado 25 de julio, cuando la Guardia Civil detectó el vuelo de un dron en una playa situada junto al aeropuerto, un área con importantes limitaciones por la cercanía de las maniobras de despegue y aterrizaje.
Según la Guardia Civil, las fuertes rachas de viento hicieron que el piloto perdiera el control del aparato, que terminó desplazándose hasta el interior de las instalaciones aeroportuarias.
El incidente supuso un riesgo para la seguridad del tráfico aéreo y obligó a detener de forma preventiva las operaciones hasta comprobar que no existía peligro para las aeronaves.
La investigación determinó que el propietario del dron carecía de las autorizaciones necesarias para realizar el vuelo, por lo que la Guardia Civil trasladó los hechos a la autoridad competente para la apertura del correspondiente expediente administrativo.
El Equipo Pegaso de la Comandancia de Las Palmas recuerda que antes de volar un dron es obligatorio comprobar las restricciones del espacio aéreo y disponer de las autorizaciones exigidas. Además, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea recomienda que todos los pilotos cuenten con formación específica, aunque el modelo utilizado no la exija de forma obligatoria.














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