Mucho chau y poco jace
Un año después de que Zapatero llegara a la Moncloa se aprobó la Ley Antitabaco, a pesar del rechazo del PP, que protestó airadamente por tierra, mar y aire, más que nada por llevar la contraria al gobierno progresista, como es habitual.
Los populares amenazaron con derogarla cuando llegaran al poder pero unos años después llegó M. Rajoy con la promesa de bajar todos los impuestos que luego subió y no cambió ni una coma de la demonizada ley que prohibía fumar en bares, hospitales y centros de salud. Ahora el gobierno de Pedro Sánchez pretende acotar aún más las zonas de fumadores, incluyendo las playas, las piscinas y las terrazas de los bares. Además estará terminantemente prohibido fumar y vapear a los menores de edad.
Se trata de aplicar el más mínimo sentido común sanitario pero el PP ha vuelto a protestar y ha prometido derogar o modificar esa ley cuando llegue al gobierno. Sin embargo cuando lleguen al poder se volverán a callar de nuevo y no moverán ni una línea de ella. Más que nada por joder la pavana al gobierno.
La derechona española es así: cada vez que un gobierno progresista aprueba leyes sociales que benefician a la inmensa mayoría de la población, la oposición patalea en el Congreso, protesta en la calle y amenaza con derogarlas cuando les toque gobernar pero luego se achanta, no hace nada y mira para otro lado de manera hipócrita, que es su forma de entender la política.
Eso ha ocurrido con la ley del aborto, la del matrimonio igualitario o la de la eutanasia. Primero protestan airadamente, se rasgan las vestiduras y claman al cielo pero cuando les toca gobernar miran para otro lado como si el pasado no hubiese existido jamás. Demagogos y fariseos.
Ahora el PP ha vuelto a poner reparos al proyecto de la nueva ley antitabaco a pesar de que la mayoría de sus militantes y votantes están a favor de ella, especialmente los no fumadores pero no solo. Se trata simplemente de llevar la contraria al gobierno porque entienden que de esta forma lo debilitan y menoscaban y de paso creen que capitalizan votos a su favor, aunque en este caso sea mentira.
Volverán a dar el coñazo y cuando lleguen al gobierno no modificarán ni un ápice de esta ley, como ya pasó con la anterior, porque entienden que se pondría en contra la mayoría de los españoles. O lo que es lo mismo: mucho chau chau y poco jace jace.
En Canarias pasa algo parecido. Este mismo mes, sin ir más lejos, el pleno del Parlamento de Canarias aprobó el dictamen de la comisión de investigación sobre el caso mascarillas, que responsabilizaba políticamente al anterior gobierno de progreso de la compraventa fraudulenta de barbijos.
El resultado estaba cantado desde el mismo día en el que se creó la Comisión de Investigación: Coalición Canaria, PP y Vox votaron a favor de culpar a Ángel Víctor Torres del lío de las mascarillas en plena pandemia. La Agrupación Socialista Gomera de Casimiro Curbelo, que ahora apoya al gobierno actual pero antes respaldó al anterior, se desmarcó de sus socios de investidura y votó en contra del dictamen de la Comisión junto al PSOE y Nueva Canarias. Lógico, como no podía ser de otra manera porque nadie se tira piedras a su tejado.
El gobierno anterior de progreso (también conocido con el cursi nombre de pacto de las flores) estuvo formado por el PSOE, NC, ASG y Podemos, aunque este último ahora no tiene ningún representante en el Parlamento de Canarias. No sé para qué crean estas comisiones que no conducen a nada más que a un resultado más que previsible por la correlación de fuerzas en la Cámara regional.
Estas inútiles comisiones sólo sirven para perder el tiempo y dinero ya que se conoce el resultado antes incluso de crearlas. CC y Partido Popular votaron junto a la ultraderecha para responsabilizar al anterior gobierno.
Por supuesto que los diputados de Casimiro votaron en contra de sus actuales socios porque en la legislatura anterior lo eran de los socialistas, Nueva Canarias y Podemos.
No hay que ser muy listo para saber en qué terminan estas ridículas y costosas comisiones que no aportan nada. Estas comisiones sólo sirven para ratificar lo que ya decían los partidos antes de iniciarlas porque cada diputado va a votar disciplinadamente lo que su partido ordene.
Lo menos que importa en las comisiones de investigación es investigar la verdad. Solo se usa para cargar la escopeta y culpar al adversario. El resultado está cantado desde antes de que se inicie la primera sesión.
Esta banda de fariseos merece una dura represión pública. Nos toman por tontos cuando realmente el cretinismo y la inmoralidad no radican en nuestras filas. Mucho chau chau y poco jace jace.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.













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