La capacidad de reconocer un corazón sano de otro con una enfermedad mediante un simple fonendoscopio, una de las habilidades más básicas de la práctica médica, está disminuyendo entre estudiantes y médicos en formación. Frente a esta realidad, una investigación liderada por la Universidad de La Laguna (ULL) aporta nuevos datos sobre el potencial de las herramientas digitales para reforzar el aprendizaje de la auscultación cardíaca.
El estudio publicado en la revista Fundación Educación Médica (FEM), evaluó a 109 estudiantes de quinto curso del Grado de Medicina que realizaron un entrenamiento autónomo de entre 30 y 45 días utilizando CardioBeat, una plataforma web desarrollada a partir de más de 150 sonidos cardíacos reales registrados en pacientes.
Tras completar el programa, los estudiantes se enfrentaron a una evaluación estructurada compuesta por diez casos clínicos de auscultación cardíaca. Los resultados mostraron un elevado nivel de desempeño: solo dos participantes (1,8 %) no superaron la prueba y más de la mitad (56,9 %) obtuvo entre nueve y diez respuestas correctas.
"La tecnología diagnóstica ha avanzado de forma extraordinaria, pero el primer contacto entre un médico y un paciente continúa empezando con la exploración física. Preservar la capacidad de interpretar correctamente lo que escuchamos con el fonendoscopio sigue siendo fundamental para la práctica clínica", explica el profesor y cardiólogo Alberto Domínguez-Rodríguez, autor del estudio y fundador y CEO de CardioBeat.
El trabajo refleja que los estudiantes fueron capaces de identificar con una elevada precisión tanto los sonidos de un corazón sano como los correspondientes a enfermedades valvulares frecuentes, una competencia esencial para que un médico pueda sospechar precozmente una alteración cardíaca y decidir la necesidad de realizar pruebas complementarias o derivar al paciente al especialista.
Una habilidad clínica que sigue siendo imprescindible
A pesar del extraordinario avance de la ecocardiografía y de otras técnicas de imagen, la auscultación cardíaca continúa siendo una herramienta rápida, accesible y de gran utilidad para orientar el diagnóstico en consultas de Atención Primaria, Urgencias y hospitales.
Sin embargo, los cambios experimentados en la formación médica durante las últimas décadas han reducido las oportunidades de aprendizaje práctico. La menor exposición de los estudiantes a pacientes, la reorganización de las rotaciones clínicas y la creciente dependencia de las pruebas diagnósticas han dificultado el entrenamiento continuado de esta competencia.
CardioBeat, innovación con sello canario
CardioBeat nació como un proyecto de transferencia del conocimiento impulsado desde la Universidad de La Laguna y posteriormente evolucionó hasta convertirse en una startup universitaria cuyo objetivo es facilitar que estudiantes y profesionales sanitarios puedan entrenar la auscultación cardíaca de forma autónoma desde cualquier ordenador o dispositivo móvil.
La plataforma incorpora más de 150 sonidos cardíacos normales y patológicos, organizados por enfermedades y acompañados de representaciones visuales del ciclo cardíaco que facilitan la comprensión e interpretación de cada caso.
Además de sus resultados académicos, el estudio pone de manifiesto que este tipo de entrenamiento puede integrarse en la formación habitual de los estudiantes sin necesidad de aumentar las horas presenciales ni recurrir a simuladores complejos o equipamiento especializado.
Un punto de partida para nuevas investigaciones
Los autores subrayan que los resultados deben interpretarse con el máximo rigor científico. El trabajo corresponde a un estudio observacional realizado en un único centro universitario, sin grupo control y sin una evaluación basal de la competencia inicial de los estudiantes, por lo que no permite establecer una relación causal entre el entrenamiento y los resultados obtenidos.
Por ello, consideran que estos hallazgos deben entenderse como una base para futuras investigaciones multicéntricas y controladas que permitan confirmar la eficacia de este tipo de programas de entrenamiento.
La investigación también invita a reflexionar sobre el papel que desempeñarán las nuevas tecnologías en la enseñanza de la Medicina. En un contexto en el que la inteligencia artificial comienza a incorporarse al diagnóstico cardiovascular, los investigadores defienden que estas herramientas deben complementar, y no sustituir, la formación clínica.
"La inteligencia artificial será una extraordinaria herramienta de apoyo, pero nunca sustituirá el criterio clínico de un médico bien formado. Nuestro reto es conseguir que las nuevas generaciones vuelvan a escuchar, interpretar y comprender el corazón de sus pacientes", señala Domínguez-Rodríguez.
La investigación constituye, además, un ejemplo de cómo el conocimiento generado desde una universidad pública canaria puede transformarse en soluciones innovadoras con potencial impacto en la formación de los futuros profesionales sanitarios y, en última instancia, en la atención que reciben los pacientes.










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