El baloncesto volvió a demostrar en la tarde de ayer que su mayor victoria no siempre se refleja en un marcador. Las canchas de Pepe Armas, en Siete Palmas, acogieron una de las jornadas más especiales de la undécima edición del Clínic de Verano de Baloncesto Canaluz con la celebración del 'Baloncesto sin Barreras', una experiencia de convivencia e inclusión protagonizada por los chicos y chicas de la Asociación Felices con Narices, que compartieron entrenamiento, juegos y sonrisas con los participantes del Clínic.
Durante una hora y media, el balón fue el mejor vehículo para derribar cualquier diferencia. Los jóvenes deportistas del Clínic recibieron a los integrantes de la asociación con la naturalidad que sólo ofrece el deporte, formando equipos mixtos, compartiendo ejercicios y participando juntos en diferentes retos diseñados por los entrenadores de la Asociación de Veteranos del Baloncesto de Gran Canaria.
Más allá de la técnica o de los resultados, la sesión estuvo marcada por los abrazos, las complicidades, los aplausos espontáneos y las innumerables muestras de cariño que fueron surgiendo a medida que avanzaba la actividad. Una tarde donde todos aprendieron de todos.
El embajador olímpico de Canaluz, leyenda canaria del baloncesto español y director técnico del Clínic, Carmelo Cabrera, destacó el enorme valor que posee una iniciativa de estas características.
"Hay entrenamientos que enseñan a botar mejor el balón y otros que enseñan a ser mejores personas. Hoy hemos vivido una de esas jornadas que justifican por sí solas todo el esfuerzo que supone organizar un Clínic como éste. El baloncesto tiene un enorme poder para unir a las personas y hoy lo ha vuelto a demostrar."
Por su parte, el director de Comunicación y Marketing de Canaluz, Héctor Pérez subrayó que el compromiso de la compañía con el deporte trasciende el ámbito puramente competitivo.
"En Canaluz creemos que la energía más importante es la que somos capaces de generar entre las personas. Por eso apostamos por proyectos que utilizan el deporte como herramienta de integración, convivencia y desarrollo personal. Ver la felicidad que se respiró ayer en la cancha confirma que iniciativas como ésta merecen todo nuestro apoyo."
Desde la Asociación Felices con Narices también quisieron agradecer la invitación y la sensibilidad mostrada por la organización.
"Nuestros chicos y chicas han disfrutado muchísimo. Se han sentido uno más desde el primer minuto y eso es, precisamente, la verdadera inclusión. Nos vamos con el corazón lleno y con ganas de repetir el próximo año."














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