La flora canaria continúa evolucionando gracias a la interacción entre la geología del archipiélago y los procesos de mezcla genética entre especies, según expuso el director del Jardín Botánico Viera y Clavijo, Juli Caujapé Castells, durante el curso sobre Flora Canaria de la Universidad de Verano de Maspalomas.
El investigador defendió que las plantas del archipiélago no deben entenderse como un conjunto de especies estáticas, sino como un sistema en constante evolución. En este sentido, explicó que la combinación de volcanes, climas y diversidad genética ha acelerado la aparición de nuevas especies y ha convertido a Canarias en un escenario singular para estudiar la evolución de la biodiversidad.
Caujapé presentó varias investigaciones desarrolladas durante las dos últimas décadas por el Jardín Botánico Viera y Clavijo, entre ellas la denominada Hipótesis del Singameon Surfero. Esta teoría plantea que las islas han funcionado como puntos de encuentro entre linajes genéticamente compatibles, lo que favoreció la hibridación y la aparición de nuevos endemismos.
Según el biólogo, este proceso ayuda a explicar la elevada diversidad genética de la flora canaria y el gran número de especies exclusivas presentes en cada isla. También señaló que la diferencia de edad entre las islas desempeñó un papel determinante, ya que permitió que las colonizaciones de los territorios más jóvenes partieran de una mayor diversidad genética.
La jornada también abordó el papel de la extinción en la evolución vegetal. La investigadora Isabel Sanmartín Bastida, del Real Jardín Botánico de Madrid-CSIC, explicó que la desaparición de especies ha sido un elemento clave para comprender el origen de la biodiversidad del archipiélago. Como ejemplo, analizó el patrón conocido como Rand Flora, que relaciona especies emparentadas presentes en Canarias y en el este de África como vestigios de una flora mucho más extensa que desapareció por la progresiva desertificación del continente.
Por su parte, la científica Inés Álvarez Fernández presentó una investigación sobre el bicácaro (Canarina canariensis), una especie endémica de Canarias. El estudio combina análisis morfológicos, genéticos y ambientales para conocer los factores que explican la diversidad de esta planta y aportar información útil para su conservación.
La aplicación de nuevas tecnologías también tuvo protagonismo en el curso. Juan Francisco Rodríguez Alvarado, del Instituto Tecnológico de Canarias, explicó cómo la bioinformática, las herramientas digitales y la realidad virtual facilitan la investigación científica y acercan el conocimiento sobre la biodiversidad canaria a la ciudadanía mediante experiencias inmersivas y recursos educativos.













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