La muerte repentina y violenta de un ser querido deja una huella que transforma la vida de quienes permanecen. Con esta idea arrancó la intervención de Calixto Herrera Rodríguez, licenciado en Psicopedagogía y especialista universitario en Formación de Personas Adultas, durante el curso 'Juventud y Suicidio en Canarias' de la Universidad de Verano de Maspalomas.
En su ponencia, titulada 'Pedagogía del acompañamiento', Herrera afirmó que "la muerte brusca, violenta e inesperada de un ser querido supone siempre una experiencia vital devastadora" y que, tras ella, "todo cambia" para las personas que afrontan la pérdida.
El especialista explicó que este tipo de duelo no solo implica la ausencia del ser querido, sino que también puede hacer tambalear las referencias personales, los vínculos y el sentido de la vida. A su juicio, quienes sobreviven a estas situaciones suelen afrontar el proceso en soledad, marcados por sentimientos como la culpa, el miedo, la vergüenza o el estigma.
Ante esta realidad, defendió la importancia del acompañamiento. "El concepto de acompañamiento emerge como un imperativo, un desafío y una clave ética", señaló, al considerar que ese apoyo debe adaptarse al proceso de cada persona.
Herrera apostó por una forma de acompañar basada en una perspectiva humanista, que vaya más allá del enfoque exclusivamente clínico y permita estar cerca de quien sufre "sin dañar", con el objetivo de ayudarle a sostener y elaborar el dolor.













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