El duelo por suicidio en jóvenes centró una de las sesiones del curso ‘Juventud y Suicidio en Canarias’, desarrollada en la Universidad de Verano de Maspalomas. Isabel González, presidenta de la Asociación de Atención al Duelo y Prevención del Suicidio ‘Volver a Vivir’, lo definió como “una de las formas de duelo más dolorosas” por su intensidad emocional, su duración y la dificultad para abordarlo.
González explicó que este proceso suele estar marcado por preguntas sin respuesta, culpa, tristeza, rabia, vergüenza y una fuerte sensación de soledad, agravada por el estigma que aún rodea al suicidio. La asociación, creada tras su propia experiencia familiar, defiende el apoyo comunitario como herramienta clave para prevenir nuevas muertes, problemas de salud mental, adicciones y situaciones de aislamiento.
En esa línea, ‘Volver a Vivir’ impulsa Grupos de Ayuda Mutua para que las personas afectadas encuentren un espacio seguro donde compartir su dolor entre iguales, sin juicio, y comprobar que es posible avanzar tras el trauma.
Por su parte, la psicóloga Sara Bote González abordó cómo acompañar a un joven que expresa que no quiere seguir viviendo. Advirtió de que pedir ayuda en una situación así resulta especialmente difícil, más aún si se trata de una persona menor de edad, y señaló que los recursos sanitarios y de salud mental sufren saturación y largos tiempos de espera.
Bote defendió que la escucha y el primer apoyo también pueden surgir desde la comunidad, ya que no todos los casos de ideación suicida responden a un problema previo de salud mental. Por ello, reclamó formación social para actuar con garantías ante estas situaciones.












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