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CRISTOBAL D. PEÑATE

El soplón majadero

CRISTOBAL D. PEÑATE Viernes, 26 de Junio de 2026 Tiempo de lectura:

La derechona española ya tiene a un nuevo santón al que adorar: el delincuente confeso Víctor de Aldama. Toda la derecha rancia ha aplaudido al unísono a este comisionista que se ha llevado crudo casi cuatro millones de euros y que la famosa Sala Segunda del Tribunal Supremo ha condenado de mentirijillas a cuatro años y medio de cárcel que no cumplirá por colaborar supuestamente con la justicia. 

En realidad este comisionista (llamarle empresario sería un exceso) no ha colaborado con la justicia en la investigación de José Luis Ábalos y su compinche Koldo García. Eso fue lo que aseveraron los representantes de la UCO en la vista oral que todos pudimos seguir por televisión como si fuese un episodio más de 'Se ha escrito un crimen' protagonizado por la simpar Angela Lansbury, que dios la tenga en la gloria.

El nuevo héroe de la derechona ha salido impune tras haber corrompido a funcionarios públicos para lucrarse vendiendo mascarillas en la pandemia, como el hermano de Ayuso en Madrid, aprovechando su parentesco con la presidenta de la Comunidad. Ya del novio ni hablamos.

Al parecer los chivatos tienen premio en estos tiempos de populismo ultra que han llegado hasta las más altas instituciones del Estado. Justo después de conocer la sentencia, el nuevo paladín de la derechona no tuvo ningún pudor en dar las gracias a la Sala Segunda del Tribunal Supremo que le obsequió con el primer premio de la Lotería Nacional. 

El tribunal fue tan ecuánime que igualó la pena solicitada por el fiscal anticorrupción. Solo rebajó la pena al corruptor: de los siete años que pedía el fiscal a los cuatro y medio de la sentencia final que no tendrá que cumplir porque el tribunal se la ha conmutado por un año de trabajos a la comunidad (espero que no sea en la Comunidad de Madrid) y escribir en la pizarra mil veces "lo siento, no volverá a ocurrir, no lo volveré a hacer". Lo nunca visto.

Los tribunales suelen condenar a los acusados a una pena intermedia entre lo que pide el Ministerio Público y lo que solicita la defensa. En este caso los magistrados quisieron ser más papistas que el papa y aceptaron totalmente la solicitud fiscal en cuanto a dos de los tres procesados. 

Parece que los jueces se han extralimitado al perdonar a Aldama ya que el indulto es una prerrogativa que sólo le compete al Poder Ejecutivo y no al judicial. Para que luego se quejen los jueces de injerencias del poder político.

En este caso la injerencia ha sido del Poder Judicial, que ha lanzado un mensaje inequívoco a cualquier corruptor: corrompe a todo funcionario público que puedas, enriquécete ilícitamente y cuando te detengan pide colaborar con la justicia, delata a tus compañeros de trama y vete de rositas a tu casa con el premio complementario de una bolsa llena de millones de euros. Arrepiéntete y entrarás en el Reino de los Cielos. 

Aldama, el soplón innecesario y prescindible. Un auténtico majadero inútil que sólo ha sido útil para la oposición y la Sala Segunda del Tribunal Supremo, pero no a la sociedad. Pura casualidad.

No sé si a esto se le puede llamar justicia, lo que es seguro es que se le puede denominar inmoralidad e indecencia. Lo que hace el Tribunal Supremo es premiar a un delincuente por unas delaciones que no aportan nada al caso, según la propia Guardia Civil que testificó en el juicio. 

Podría discutirse la severa condena a Ábalos y García porque no es habitual que los jueces condenen calcando la petición del fiscal, lo que hace pensar que seguramente los magistrados los habrían condenado a una pena mayor si el fiscal la hubiese pedido. Para ese viaje no se necesitaban alforjas ni la celebración de un juicio oral.

No obstante, los corruptos como Ábalos y García deben ser duramente condenados por sus delitos. De eso no cabe duda. Lo que resulta incomprensible y abstruso es que el sujeto que los corrompió no tenga que pisar la cárcel y encima se lleve el botín millonario por la venta ilícita e inmoral de mascarillas.

Nadie discute la culpabilidad del ex ministro y su compinche. Lo único que se discute es si la cuantía de las penas es proporcionada o no. Lo que extraña mucho es que el comisionista corruptor que en los últimos meses ha invocado a Feijóo y Abascal para acabar con este gobierno no vaya a la cárcel sino a su casa con la bolsa llena y los servicios bien facturados. 

Todo esto es un gran dislate, un despropósito, un disparate. No habría corruptos si no hubiese corruptores, por lo general presuntos empresarios sin escrúpulos. 

No hagan caso de los que intentan hacer ver que Ábalos y Koldo son unos angelitos preocupados en la pandemia por la salud de los españoles pero tampoco hagan caso de los que quieren salvar al soldado Aldama con el subterfugio manido de la colaboración con la justicia. Es como si un tribunal dejara en la calle a un asesino porque delató a un violador. Sería realmente repugnante, un mal ejemplo para los niños.  

Ya los niños no quieren ser futbolistas o astronautas cuando sean mayores, ni siquiera empresarios. Quieren ser corruptores comisionistas para delinquir, delatar a sus colegas y salir de rositas con millones de euros encima.

La oposición sigue insistiendo en que Pedro Sánchez debe dimitir porque "si conocía lo que hacía Ábalos es muy grave y si no lo conocía es peor". La conocida excusa del in vigilando que solo se emplea con los rivales políticos pero no con los propios.

La derecha podría haberse aplicado el cuento con Esperanza Aguirre, antecesora y mentora de Ayuso, quien, como Aznar, tuvo a casi todo su gobierno procesado, condenado y encarcelado. Las famosas ranas de su charca apestosa. Jamás su partido le pidió que dimitiera por eso. A Sánchez sí porque para eso es Perro Santxe, mide 1,90 y habla inglés.

Hay quienes confunden la situación y dicen que se trata del típico y tópico 'y tú más' pero no es verdad. Se trata del 'yo reacciono cortando por lo sano y tú no'. Sánchez explicó esta semana en el Congreso que la diferencia entre el PP y el PSOE es que este último reacciona fulminantemente ante los casos de corrupción y expulsa a los corruptos del partido mientras que los populares les dan acomodo y les ponen chófer y secretaria. Recuerden lo que pasó con Bárcenas. 

Feijóo está tan nervioso que no quiere esperar por los múltiples casos de corrupción de su partido que se están enjuiciando ahora como la Kitchen de la Policía Patriótica (PP) y otros que se juzgarán también durante los próximos meses. Quizá por eso estuvo tan faltón en el pleno del Congreso aludiendo de manera impropia y deshonesta a los muertos: el suegro de Pedro Sánchez y el padre de Patxi López, el portavoz socialista. Absolutamente miserable, no se puede caer más bajo. 

Quizá por esos nervios provenientes de las prisas Ayuso volvió a llamar hijo de puta al presidente de España, como ya lo hizo en el Congreso de los Diputados. Ella, como es muy cobarde y pueril, repitió que le gusta la fruta en la entrevista que le hizo Ana Rosa Quintana, la musa televisiva del corazón de la derechona. Aldama también ha hecho una gira por las televisiones amigas, que son unas cuantas.

La presidenta de la Comunidad llamó sinvergüenza, matón y desquiciado a Pedro Sánchez. El último que insultó de esa manera tan odiadora y disparatada a Sánchez en su partido fue forzado a dimitir después de denunciar los chanchullos del hermano de Ayuso con las mascarillas de la Comunidad de Madrid. Pablo Casado no solo fue defenestrado por su partido sino que se retiró de la política activa después de iniciarla con Ayuso en las Nuevas Generaciones del PP. O temporal, o mores. 

La presidenta de la comunidad seguramente se inspiró en ella misma cuando insultó al presidente de España. Eso fue lo primero que se le ocurrió a la doña cuando se levantó y se miró en el espejo de su cuarto de baño del ático de un millón de euros comprado por su novio con dinero supuestamente negro salido de sus presuntos pelotazos.

Estos comisionistas viven a todo lujo a costa de nosotros y encima se cabrean cuando los cogemos con las manos en la masa. Lo único que les queda es el insulto gratuito que no palía ni uno solo de sus deleznables delitos.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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