Canarias ha registrado seis conatos de incendio forestal en lo que va de año y el Gobierno autonómico ha lanzado una campaña para advertir de que muchas de estas emergencias tienen su origen en imprudencias evitables.
La iniciativa, presentada este lunes por la Consejería de Política Territorial, Cohesión Territorial y Aguas bajo el lema "No es mala suerte, es imprudencia", pretende alertar sobre conductas cotidianas que pueden desencadenar un fuego durante los meses de mayor riesgo.
El Ejecutivo autonómico señala entre las prácticas de mayor peligro el uso de maquinaria que genera chispas, especialmente segadoras y desbrozadoras, las barbacoas en espacios no autorizados y el lanzamiento de fuegos artificiales durante celebraciones populares.
El consejero Manuel Miranda recordó que una sola imprudencia puede provocar daños de gran magnitud y destacó que la prevención constituye la herramienta más eficaz frente a los incendios forestales. También pidió respetar las restricciones que establezcan los cabildos y seguir las recomendaciones de los servicios de emergencias.
Según los datos facilitados por el Gobierno canario, los seis conatos registrados este año se localizaron en La Palma, Gran Canaria y Tenerife. Todos quedaron controlados en sus fases iniciales gracias a la actuación de los equipos de intervención.
La campaña coincide con un escenario marcado por el aumento de episodios de calor extremo y por unas condiciones que han elevado la complejidad de los incendios forestales en los últimos años. En este contexto, Miranda incidió en la vulnerabilidad de las zonas de interfaz urbano-forestal, donde la cercanía entre viviendas y masa forestal incrementa el riesgo para las personas y los bienes.
Durante 2025 se contabilizaron 41 conatos de incendio en Canarias. Treinta y nueve afectaron a menos de una hectárea y ninguno evolucionó hasta convertirse en un gran incendio forestal.
La campaña de este año contará con un dispositivo integrado por más de 2.600 efectivos, 202 autobombas forestales y 19 medios aéreos distribuidos por el archipiélago.
Entre las novedades figura la incorporación de un tercer helicóptero de los Equipos de Intervención y Refuerzo en Incendios Forestales (EIRIF), además de tres nuevas autobombas ligeras con capacidad para 2.300 litros. El operativo dispondrá asimismo de 23 drones equipados con cámaras térmicas para tareas de vigilancia, detección y apoyo a la extinción.











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