De Pedraz a Ferraz
La chapucera fontanera ex del PSOE tendría que aprender mucho de la Policía Patriótica (PP), que ahora está siendo juzgada en el llamado caso Kitchen, donde la Fiscalía Anticorrupción pide quince años de cárcel para el ex ministro Jorge Fernández Díaz, titular de Interior en uno de los gobiernos de M. Rajoy.
Esta presunta mafia se dedicaba a destruir pruebas contra el PP y a inventarse falsedades contra la oposición de izquierdas y los independentistas.
Fernández Díaz, miembro supernumerario del Opus de toda la vida, se hacía acompañar de Marcelo, su ángel de la guarda, para aparcar el coche mientras que Leire Díaz cometía presuntamente sus fechorías acompañada de Mortadelo y Filemón.
Si finalmente se demuestra que hubo una trama corrupta para callar al Poder Judicial, a la policía y a la Guardia Civil, habrá que aseverar que esta peculiar agencia de información e inteligencia fue un fracaso estrepitoso.
A Leire Díaz le deberían dar el título de la empleada inepta del mes. Seguro que ella no compra el martillo y el destornillador en Media Markt. La pobre creía que la llave inglesa se llamaba así porque hablaba la lengua de William Shakespeare y le daba en inglés las instrucciones mientras desatascaba el retrete donde se acumulaba el detritus orgánico disfrazado de corrupción igual que Mortadelo se disfrazaba de lagarterana para despistar al enemigo.
Es mucha casualidad que el PSOE esté soportando simultáneamente tantos casos judiciales y mediáticos en su contra. A los surrealistas juicios contra el hermano y la esposa del presidente de España se une ahora el sospechoso caso Zapatero y la reactivación del segundo capítulo del caso Leire, que vuelve a tocar a Cerdán, junto al juicio a Koldo, Ábalos y Aldama, al que la propia fontanera ex del PSOE llama "cocainómano e infiltrado del PP".
Por cierto, acaban de salir las conversaciones grabadas por la UCO entre Leire y Francisco Martínez, el que fuera secretario del Estado de Seguridad con Fernández Díaz, que demuestran supuestamente la transversalidad de la corrupción política en España.
Han coincidido tantos casos policiales y judiciales relacionados con el PSOE que hasta un juicio tan importante como el del caso Kitchen está pasando medio desapercibido, a pesar de su gravedad cloaquera. La pena que pide el fiscal para esos ex altos cargos del PP es nada menos que quince años de prisión.
Los mismos que exigen la dimisión de Sánchez por el caso Leire o Zapatero son los que defienden a M. Rajoy y a Cospedal en el caso Kitchen, a pesar de las vergonzosas y sonrojantes conversaciones protagonizadas por ellos con el comisario Villarejo y los representantes de la Policía Patriótica (PP) y que todos hemos tenido la oportunidad de escuchar en los medios de comunicación.
Y mientras hay esa eclosión de casos relacionados con el PSOE, el novio de Ayuso continúa en paradero desconocido, esperando una vista oral para el año que viene después de las elecciones. Qué casualidad. Y además el caso de Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda con Aznar y M. Rajoy, sigue andando muy lentamente.
Lo mismo ocurre con el caso de fraude fiscal de González Amador, del que la UCO aún no ha elaborado el informe definitivo porque en este caso tarda una eternidad, al contrario de los que afectan a los socialistas.
Los casos relacionados con el partido gubernamental adquieren velocidad de crucero, como bien denunció Begoña Gómez tras la inusual diligencia del juez Peinado, padre de una concejala del PP en el municipio más rico de Madrid. Lo único que ha quedado claro en este caso es que a Peinado no le gusta el fútbol porque ha citado a la mujer del presidente el mismo día que debuta España en el Mundial.
No, yo no creo en las casualidades, aunque si se prueban algunas graves acusaciones habría que actuar de manera rauda y enérgica contra los presuntos delincuentes. A la corrupción hay que quitarla de cuajo. Miguel Ángel Rodríguez, el jefe de Gabinete de Ayuso, ha ido adelantando los empuramientos de los miembros del PSOE, incluyendo al propio Pedro Sánchez. Debe tener muchos amigos jueces, a los que por cierto deberían recusar para evitar sospechas sobre la independencia judicial. Parece que MAR tiene muchos amiguitos del alma en la carrera, como El Bigotes y Francisco Camps.
Aznar acaba de repetir sin pudor su célebre frase de que el que pueda hacer (caca), que haga, porque todo esto está lleno de mierda. El presidente del Gobierno con más ministros condenados y encarcelados es el que se gasta la jeta de decir que estamos en una situación política límite y nauseabunda.
Mientras, su pupila Ayuso aprueba en Madrid una ley que reconoce al embrión como un miembro de la unidad familiar (sic). No sé si lo ha aprobado en vísperas de la visita del Papa para congraciarse con el Sumo Pontífice, aunque esta artimaña no casa con la defensa que la presidenta de la Comunidad hace del aborto en menores de edad afirmando literalmente que tienen derecho a abortar al margen de la opinión de sus padres.
Tampoco casa nada la política migratoria de la derechona española con los mensajes del Vaticano. Esta gente no da para más. Solo falta que el consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid lleve un abanico a los niños de los colegios que soportan altas temperaturas en las aulas sin aire acondicionado. Eso sí, cada abanico tendrá impresa la cara de Ayuso. Menuda cara.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.












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