La posible escasez de combustible para aviones y el encarecimiento generalizado de las vacaciones empiezan a generar preocupación en el sur de Gran Canaria, donde el turismo sostiene gran parte de la economía local. En zonas como Maspalomas, Playa del Inglés o Meloneras, empresarios y trabajadores del sector siguen con inquietud la evolución de una crisis que podría afectar directamente a la llegada de visitantes durante el verano.
Canarias cerró el pasado año con más de 23.000 millones de euros vinculados al turismo, una actividad de la que dependen miles de empleos en hoteles, restaurantes, comercios y servicios turísticos del municipio de San Bartolomé de Tirajana. El temor del sector se centra ahora en un posible problema de suministro de queroseno que complique la operativa aérea en plena temporada alta.
La consejera de Turismo del Gobierno de Canarias, Jessica de León, reconoció que algunas aerolíneas ya están trasladando preocupación por la previsión de combustible para los próximos meses.
Según explicó, existe el riesgo de que “a partir del verano pueda entrar en colapso el sistema de previsión de combustible”, una situación que podría afectar directamente a las decisiones de viaje de miles de turistas europeos que tradicionalmente eligen destinos como Maspalomas para sus vacaciones.
El miedo ya afecta a las reservas
Aunque la temporada turística arrancó con buenos niveles de ocupación y los hoteles del sur siguen registrando alta actividad, algunos profesionales reconocen que empieza a detectarse una ralentización en la entrada de nuevas reservas.
La incertidumbre internacional, unida al aumento del precio de vuelos, alojamientos y restauración, está modificando el comportamiento de muchos viajeros. El impacto ya se percibe especialmente en destinos turísticos del sur de Gran Canaria, donde el gasto medio del visitante resulta clave para la economía local.
“Llevo años viniendo aquí y este es de los más caros”, afirmó una turista alemana durante sus vacaciones en Canarias.
La subida de precios afecta también al consumo diario. Restaurantes, supermercados y negocios turísticos notan que muchos visitantes reducen gastos o buscan fórmulas más económicas para mantener sus vacaciones.
Una turista nacional reconoció que su familia pudo viajar porque ya había planificado y ahorrado previamente, aunque admitió que probablemente pasarán años sin volver a permitirse unas vacaciones similares.
Dependencia total de los vuelos
El escenario preocupa especialmente en el sur de Gran Canaria por la enorme dependencia del transporte aéreo. El turismo internacional sostiene buena parte de la actividad económica de Maspalomas, Playa del Inglés y Puerto Rico, por lo que cualquier problema relacionado con vuelos o conectividad tendría consecuencias inmediatas sobre hoteles, empleo y consumo.
Además del combustible, el sector turístico observa con inquietud otros factores que están elevando la presión sobre el destino, como el aumento del coste de vida y las dificultades de acceso a la vivienda para trabajadores locales vinculados al turismo.
Mientras la ocupación hotelera continúa siendo elevada, la sensación predominante entre empresas y profesionales es de prudencia ante un verano que podría estar marcado por la incertidumbre económica y la evolución del mercado aéreo internacional.










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