La política grancanaria vuelve a ese género tan suyo donde las estrategias se anuncian como “movimientos serios” pero suenan más a reencuentros incómodos en bodas mal resueltas.
CC, según se comenta con la naturalidad habitual de quien filtra sin admitirlo, prepara una llamada a Onalia Bueno para ofrecerle una propuesta de esas que se presentan como “irresistibles” aunque luego dependan del apetito del día y de la memoria política del comensal.
El objetivo sigue en el mismo sitio de siempre, el Cabildo de Gran Canaria, ese espacio donde los pactos nacen con entusiasmo y envejecen como si hubieran vivido tres legislaturas en una tarde.
Onalia Bueno responde al ruido con una idea bastante clara, ella no figura como segundo plato de nadie. Ni menú económico, ni opción de rescate de última hora. Y lo deja caer con una metáfora que ya circula por los pasillos políticos como si fuera sentencia popular.
Explica que esto no funciona como un matrimonio roto en el que, al llegar el momento de firmar el divorcio, una de las partes propone “arreglarlo todo”. Según su visión, ese gesto no arregla nada, porque cuando se llega a ese punto, la relación ya terminó hace rato. Y en política, igual, el intento de costura llega tarde y la tela ya no admite aguja sin romperse más.
También insiste en otro punto que algunos fingen olvidar con sorprendente constancia, ella tiene liderazgo propio, aspiración legítima a concurrir al Cabildo y un equipo que no depende de llamadas de última hora para existir.
Recuerda además que su primera casa política fue el PP. Y sí, aquello no terminó en postal navideña ni en amistad eterna, sino en ruptura con bastante ruido de fondo. Pero en política, añade el subtexto, las casas cambian de muebles, de dueños y de discursos. Así que no resultaría extraño verla en una coalición con el Partido Popular si las condiciones encajan.
Mientras tanto, ya ha dejado claro públicamente su hoja de ruta, candidatura en San Bartolomé de Tirajana, sola o en posible coalición con Marco Aurelio, además de presencia en Santa Lucía, en Las Palmas de Gran Canaria y también al Cabildo.
Y en política, mientras unos afinan llamadas y otros calculan pactos como si fueran ecuaciones con demasiadas incógnitas, el efecto es siempre el mismo, cada movimiento de Onalia no solo suma apoyos o dudas, también desordena el mobiliario de medio ecosistema político, dejando a más de uno buscando dónde sentarse cuando la reunión ya ha empezado.

Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.73