El héroe y el villano
No sabe Donald Trump el gran favor que le ha hecho a su terrible enemigo Pedro Sánchez poniéndolo a parir desde Washington DC tras el enfrentamiento por el bombardeo de Irán. El infame presidente norteamericano ha convertido al español en un héroe mundial aplaudido no sólo por la izquierda sino también por buena parte de la derecha que no soporta al pirómano pirado de la Casa Blanca. El héroe Sánchez frente al villano Trump. James Bond frente a Freddy Krueger. La libre elección define a sus respectivos seguidores. El presidente estadounidense quiere elegir a sus homólogos en los países que les interesa en una clara injerencia que no se puede permitir. En unos casos lo hace de forma directa, como en Venezuela, y en otros de manera indirecta, como en Argentina, amenazando a su población: si no elegían a Javier Milei, otro pirado maleducado, Estados Unidos no los ayudaría económicamente. Un chantaje en toda regla y una injerencia en las elecciones de otro país.
Nada menos que el Financial Times, la biblia periodística del liberalismo económico, ha señalado a Pedro Sánchez como la némesis de Trump en Europa. Los demócratas estadounidenses han hecho piña para alabar al presidente español en detrimento del republicano Donald Trump, que cada día que pasa pierde índices de popularidad en su país, según todos los sondeos demoscópicos.
El prestigioso diario británico afirma que la posición de Sánchez contrasta con la de quienes intentan apelar a la vanidad del presidente de Estados Unidos. No es la primera vez que Pedro Sánchez se enfrenta al vanidoso malcriado de la Casa Blanca.
Ya lo hizo el año pasado cuando fue el único mandatario europeo que se opuso al incremento del gasto militar en la OTAN dictado y ordenado por el presidente naranja. Ningún otro líder de la UE se atrevió a contradecir al empresario neoyorquino que en sus ratos libres se dedica a dirigir USA cuando sus fiestas, boutades y escaqueos se lo permiten.
Los patriotas de hojalata españoles no han dudado en ponerse al lado y a los pies del Caballo Loco americano. El Pájaro Loco naranja. A los patrioteros españoles es fácil reconocerlos: basta que haya un conflicto internacional entre el Gobierno de España y cualquier otro, sobre todo si es poderoso, para que los veas decantarse indefectiblemente por el que quiere dañar a su patria. Cuanto más poderoso sea el otro país, más se arrodillan los patriotas de hojalata españoles. Débil con los fuertes y fuerte con los débiles. En este caso se trata del país más poderoso del mundo presidido por el mayor descerebrado del universo.
La ultraderecha española se puso inmediatamente del lado del del agresor y aplaudió el ataque y el bombardeo de Estados Unidos e Israel en Irán, incluyendo una escuela de niñas en la que más de un centenar fueron sacrificadas por las bombas occidentales. La inteligencia militar de los dos países agresores les permite perpetrar asesinatos selectos pero también matar de manera indiscriminada y salvaje niñas indefensas que cometieron el gran error de ir ese día a clase. La inteligencia militar no es tan inteligente.
La actitud de Vox era previsible porque Abascal presume de ser amigo de Donald Trump, aunque el americano no sepa pronunciar su nombre en público. Lo del papel patético del PP de Feijóo es más abstruso e incomprensible, aunque igual se explica porque su política de Estado se basa básicamente en llevar la contraria al Gobierno de España, haga lo que haga, ya sea una cosa o su opuesta. Da igual.
Así entiende la oposición el PP, dar leña al mono hasta que hable inglés, incluso cuando el presidente del gobierno acierta en sus decisiones. Las descalificaciones y los insultos del presidente naranja al español han convertido involuntariamente a Pedro Sánchez en un héroe mundial saludado hasta por buena parte de la derecha europea y americana. Sánchez tiene muchos enemigos, pero los enemigos de Trump son mucho más numerosos exponencialmente.
Trump ha trocado los insultos a Pedro Sánchez en piropos involuntarios al presidente español, uniéndose indirectamente y por motivos distintos a los elogios de Susan Sarandon en la gala de los Goya. Curiosamente los dos estadounidenses tienen la misma edad, 79 años, aunque Donald Trump parezca un viejo chocho al lado de la afamada actriz, que puede pasar aparentemente por su hija.
Donald Trump no quiere aliados sino súbditos y la UE y la OTAN han tomado nota, pero sobre todo la oposición española, que le aplaude como focas con las orejas y lo sigue a pies juntillas, especialmente cuando se muestra más duro e insolente con España. España es un grano en el culo que le ha salido al presidente pirado. Por eso se rodea de lameculos aduladores. Los demás dirigentes europeos y atlánticos le rinden pleitesía y le hacen sin pudor vergonzosas genuflexiones. Como la oposición española.
¿Dónde está la soberanía nacional y la independencia que tanto evoca la derechona española? Al parecer no está en Madrid sino en Washington DC. Guárdame una cría de estos patriotas de hojalata.
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