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Cobardía política en Canarias (frente a la guerra)

ELOY CUADRA PEDRINI Martes, 03 de Marzo de 2026 Tiempo de lectura:

Acabo de llenar el tanque y ya subió cuatro céntimos el litro. El de la gasolinera me dice que subirá más y que, dependiendo de lo que dure el conflicto, podría haber incluso restricciones al repostaje. El ataque de Estados Unidos a Irán ya lo sentimos también en Canarias, por muy lejos que nos quede. Y más que lo sentiremos, por nuestra condición de región ultraperiférica y la absoluta dependencia energética y logística del petróleo. Aquí casi todo llega en barco o avión, de modo que si sube el combustible sube todo. Y sube todo -no lo olvidemos- en un territorio con salarios bajos, precios caros, vivienda imposible y altas tasas de pobreza y desigualdad. Esta realidad social implica menos colchón de las familias para hacer frente a la crisis.  

Que los canarios vamos a sufrir es algo que ya lo viene anunciando el Gobierno de Canarias. Así lo dijo el otro día Fernando Clavijo (CC), como si con él no fuera la cosa. Como si se tratara de un transeúnte cualquiera al que le preguntan por la calle, con el diagnóstico que todos ya sabemos pero soluciones ninguna. Eso sí, no perdió la oportunidad para criticar al gobierno estatal por su posición frente a la guerra. No sé qué pretende Clavijo que haga Sánchez: igual preferiría que cediera Canarias a Trump para que se instalen aquí los portaaviones y  ganar puntos con el dictador americano. Adular al matón, típico de los cobardes, también en política. Pero más allá de este detalle, lo que en verdad nos debería preocupar es qué va a pasar con la que se nos viene encima. Si sus señorías van a hacer algo o nos van a seguir tomando el pelo. Vamos por partes: empezamos por la inflación que va a venir por la escalada de precios.  

Y es que hay un elemento del que casi nunca se habla cuando suben los precios, la Hacienda Pública recauda más automáticamente. La cuenta es sencilla: el IGIC se aplica como porcentaje sobre el precio final, y si los productos cuestan más, el ingreso fiscal aumenta aunque no se suba el tipo impositivo. Lo mismo ocurre con los impuestos especiales sobre combustibles, con el IRPF cuando los salarios suben nominalmente por la inflación o con las cotizaciones sociales. En resumen: la inflación empobrece a los ciudadanos, pero engorda la recaudación de las administraciones.

Otro detalle a valorar: por mucha guerra que haya en Oriente, la clase media y alta de Europa va a seguir marchándose de vacaciones. Y en buena lógica, con el Mediterraneo Oriental convertido en un polvorín peligroso, habrá un trasvase a Canarias de viajeros de países turísticos como Grecia, Jordania, Egipto, Turquía, Malta, Túnez o Chipre. Así que apunten para Canarias más consumo, más subida de  precios -aún sin guerras-,  más ingresos fiscales y más presión sobre nuestro territorio y nuestros limitados recursos. Y vendrán otra vez los medios al servicio de Clavijo a vendernos que el turismo es la salvación de Canarias. Por supuesto nada dirán de un dato demoledor: que solo un 30 % del gasto turístico generado en Canarias permanece realmente en la economía canaria. Es así, el resto se fuga. Se va en importaciones de alimentos y energía, en turoperadores extranjeros, en cadenas hoteleras con sedes fiscales fuera, en plataformas digitales que intermedian desde otros países o en beneficios empresariales que no tributan aquí. Aquí se quedan cosas, sí, aparte de ese 30% aproximado se queda el colapso de infraestructuras, la contaminación, la masificación, la gentrificación, la presión sobre la vivienda, el encarecimiento estructural del suelo o la precariedad laboral.

Y así llegamos a la parte de mi análisis en la que toca hacernos preguntas para ver qué pasa. Y digo yo: si van a seguir subiendo los precios, la administración va a recaudar más, el turismo va a seguir estable o incluso aumentará y la población residente va a cargar con el sobrecoste energético y logístico además de todo lo que ya tenemos... ¿dónde está la política valiente? Incluso quitaría lo de "valiente" y dejaría la pregunta más simple: ¿dónde está la política?, porque lo que hay de momento es solo propaganda y cobardía.

Y la pregunta es obligada: ¿por qué no plantea el Gobierno de Canarias ninguna reforma fiscal profunda y otras medidas de calado que amortigüen el golpe a los canarios? Nos meten el céntimo forestal y cobran a todo el mundo por acceder al Teide, residentes incluidos, pero de tasa turística nada de nada, pese a que este impuesto al turista ya lo tienen en todos lados, incluidas otras ciudades y territorios españoles. ¿Para qué?, dirán en el Gobierno de  Canarias: tú dale al canario fiesta y el resto lo arreglamos controlando lo que los medios cuentan. Tampoco hay a la vista mecanismos alguno similar a la tasa turística que facilite el retorno del beneficio de la industria turística. No hay fondos finalistas para vivienda, ni se apuesta por la vivienda pública, ni se toca la vivienda vacía y el vacacional sigue a su rollo. No hay compensaciones directas por el sobrecoste inflacionario que ya está en marcha, más allá del engaño que supone bajar  el IGIC o no cobrarlo en ciertos productos, cuando se sabe que la bajada se la quedan empresas e intermediarios, y rara vez repercute en el consumidor. Tampoco parece que se vayan a reforzar los servicios sociales, muy al contrario, se acaba el Escudo Social y miles de familias irán a la calle. Frente a eso aporofobia, el okupa es malo, el pobre es vago. Ni parece que se piense en invertir en infraestructuras tensionadas, ni en más camas de hospital, ni en dependencia, ni en cuidados, ni en nada de nada de lo que en verdad afecta a la gente. Y mucho menos en potenciar al Sector Primario, lo que hay es Mercosur y comprar fuera más barato.

En resumen, vamos a seguir con la dependencia estructural muy marcada del modelo de turismo masivo, por muy claro y evidente que sea todo. No sucederá nada, por lo que parece, nada bueno, porque no hay voluntad política. Y no la hay -ya lo he apuntado- porque no les hace falta. Están blindados políticamente por la Ley Electoral Canaria y la deserción de las fuerzas de izquierdas, y además controlan totalmente el relato de lo que se dice en los medios. Y así, no necesitan hacer nada. Cuando haya más pobreza, más todavía, dirán que el canario siempre fue sufrido y resiliente, sacarán a la virgen, programarán más fiestas y llamarán a las televisiones para organizar telemaratones solidarios. Todo esto probablemente pasará, sí, y al final seguiremos escapando, como podamos. Pero todo esto no quita que algunos sepamos lo que en verdad  pasa, y les digamos lo que realmente son: unos auténticos cobardes sin empatía.  

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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