Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

CRISTOBAL D. PEÑATE

No hay huevos

CRISTOBAL D. PEÑATE Viernes, 20 de Febrero de 2026 Tiempo de lectura:

La oposición pide la dimisión de Marlaska aunque se desconoce exactamente por qué. En el Congreso desfilaron esta semana todos los distintos portavoces del PP y Vox para pedir al ministro del Interior su dimisión por la gestión de la supuesta violación perpetrada por el director adjunto operativo de la Policía Nacional a una subordinada. 

El mando policial fue conminado a dimitir veinticuatro horas después de conocerse la denuncia de la víctima, que fue llevada en secreto hasta el último minuto, según confesó su abogado, porque la agente no se fiaba de la Policía, o sea, de sus compañeros.  

  Sin embargo, tenemos la oposición más sabia y enterada del mundo que se las sabe todas porque en el pleno de control al Gobierno del miércoles todos sus voceros pidieron la dimisión del ministro como si el ministro hubiese sido el agresor o el encubridor. 

 Todos ellos, uno detrás de otro, aseguraron disciplinada y vicariamente en el Congreso que Marlaska conocía la supuesta violación y la encubrió. Todos ellos lo denunciaron con rotundidad en el pleno pero luego fueron incapaces de ratificar esa acusación fuera de la sede parlamentaria. No tienen lo que tienen que tener. 

 El ministro Marlaska, que es también juez, les advirtió que si mantenían esa acusación fuera de la cámara tendrían que vérselas en las instancias judiciales. La advertencia surtió efecto porque nada más salir del Congreso, unos minutos después, los diputados acusadores del PP y de Vox cambiaron su versión. 

  Ya los enterados no podían decir con seguridad que el ministro conocía la grave acusación de violación del jefe policial a una subordinada con la que al parecer el mando policial había tenido una relación sentimental efímera. En un pispás sufrieron una amnesia selectiva. 

  Hay diputados que se muestran muy chulos, valientes y desafiantes en el hemiciclo, como el impresentable Tellado, porque gozan de inmunidad parlamentaria pero desde que un magistrado los amenaza con llevarlos a los tribunales si mantienen las acusaciones sin fundamento ni pruebas los muy osados reculan y se acojonan. Donde dije digo ahora digo Diego.

   Esta es la oposición de chichinabo que tenemos en España. Se envalentonan en el Parlamento, como cuando Miguel Ángel Rodríguez pide la penúltima en la barra, y ante las cámaras de televisión utilizan a los medios afines como correa de transmisión para masacrar al gobierno con viles mentiras pero luego, cuando el ministro juez los pone en su sitio, dan marcha atrás y se van corriendo con el rabo entre las patas.

  ¿Cómo pueden unos simples diputados de la oposición saber que el ministro del Interior conocía la presunta violación si ni siquiera Marlasca lo sabía? ¿Cómo pueden saber de la policía más que el ministro de la policía? La respuesta es evidente: no lo sabían pero trataron de injuriar a Marlaska en las Cortes a ver si colaba. No quisieron desaprovechar la ocasión de que el pleno se televisaba y así de paso engañar al personal.

 La oposición nos toma por tontos a todos los españoles cuando en todo caso solamente deberían tomar por tales a sus votantes que les creen a pie juntillas. Según Feijóo, el ministro Marlaska tenía que saber que el mando policial había violado a una subordinada en su casa, como si el ministro del Interior tuviera que hacer un seguimiento de los mandos policiales cuando fuerzan a una mujer en su alcoba.

  El líder de la oposición dijo una frase inquietante y peligrosa para cualquier demócrata cuando le falló el comodín de la verdad: vino a decir que si el ministro Marlaska sabía lo de la violación debía dimitir y si no lo sabía debe cesar igualmente por mayor razón porque una persona de cargo tan relevante no puede permitirse desconocer si un mando policial viola a una subordinada en su casa. Como si estuviésemos en Gran Hermano o Sálvame. 

¿Cómo se puede acusar a un ministro de conocer algo que no conoce o de hacerlo responsable por no conocerlo? Una de dos: o lo conoce o no lo conoce pero las dos cosas a la vez no pueden ser. El PP y Vox deben creer que estamos en un Estado policial en el que se puede conculcar la Constitución que tanto defienden para meter cámaras debajo de la cama del comisario general y grabar todas las escenas íntimas. 

  El argumento utilizado por la oposición es tan ridículo que se cae por su propio peso. ¿Sabía Feijóo que paseaba en yate invitado por un narcotraficante? Si lo sabía debió dimitir en su momento cuando era presidente de la Xunta de Galicia y si no lo sabía, según el retorcido argumento que él mismo emplea contra Marlaska, también debió dimitir porque el presidente de Galicia tenía que saber que Marcial Dorado se dedicaba a traficar con droga y que fue condenado por ello. 

  Lo más curioso de esta rocambolesca y disparatada historia es que el mando policial dimitido fue ascendido y condecorado por el gobierno anterior de M. Rajoy. ¿Tendría que haber dimitido M. Rajoy por no ser vidente y desconocer que años después el policía ascendido iba a cometer presuntamente una violación a una agente? La oposición está llegando a un nivel de desesperación tan patético que da pena ver a sus voceros repitiendo memeces en el altar del Poder Legislativo.

 El PP pide la dimisión de Marlaska por desconocer la violación de una policía que llevó en secreto la denuncia hasta el último minuto, a pesar de que los hechos ocurrieron el año pasado. 

  Incluso algún ignorante atrevido (la ignorancia es muy atrevida, decía mi antiguo profesor de matemáticas) ha aseverado falazmente que Marlaska ratificó en su cargo al presunto policía violador tras cometer el supuesto crimen, pero es falso. 

  Marlaska ratificó en el cargo al mando policial en 2024 y la supuesta violación no se produjo hasta 2025, un año después. Esta gente cuando se pone a mentir coge carrerilla y no para. Calumnia, que algo queda. Saben que los medios ultras y reaccionarios se van a hacer eco de esa mentira (y no de la verdad) para debilitar al Gobierno. 

Algún sindicato policial afín a la oposición ha dicho que eran vox populi las andanzas y abusos sexuales del comisario general. Si estos policías lo sabían, ¿por qué entonces no lo denunciaron en su momento? Su postura es tan oportunista y cobarde como cómplice y vomitiva. 

  El PP pide la dimisión del ministro por la supuesta violación policial pero no fuerza la dimisión del alcalde de Móstoles tras la denuncia de una concejal por acoso sexual y laboral. Un nuevo y asqueroso caso Nevenka en el PP. Los dirigentes miran hacia otro lado y les dan cobertura a los acosadores. El alcalde de Ponferrada fue condenado pero fue Nevenka Fernández, la concejal del Partido Popular la que tuvo que exiliarse a las Islas Británicas para reconstruir su vida y alejarse de los focos y disparos del fuego amigo. Los conejos contra las escopetas. 

  Mientras el ministro actuó rápidamente tras conocer la denuncia, forzando el cese de José Ángel González, Ayuso se ha ciscado en la víctima de Móstoles, una concejal del PP que tuvo que dimitir tras el acoso de su alcalde sin que la dirección de su partido hiciera caso a su denuncia y por contra tratara de convencerla para anularla y no manchar el buen (?) nombre del partido. 

  La diferencia entre los dos partidos mayoritarios en España es que mientras uno reacciona inmediatamente ante los casos de corrupción (Ábalos o Cerdán) y de abusos sexuales (Paco Salazar), apartando inmediatamente a los implicados y expulsándolos del partido, el otro encubre cobardemente y da cobertura a los presuntos delincuentes con gran hipocresía y cinismo. 

  Ningún partido político se salva de la corrupción y del machismo porque son fenómenos transversales pero mientras unos responden inmediatamente, los otros se lavan las manos y miran para otro sitio. No es una diferencia menor. O, parafraseando a M. Rajoy, es una diferencia mayor. Abismal. 

 Efectivamente, al contrario de lo que divulgan insistentemente los populistas, no todos los (partidos) políticos son iguales. 

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

Etiquetado en

Tu comentario
Tu comentario
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.104

.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.