Mauritania acoge a cientos de miles de refugiados, sobre todo de Mali, y soporta una gran presión por la llegada de migrantes que buscan llegar a Europa. Aunque las llegadas a Canarias han bajado, los flujos hacia Mauritania siguen creciendo y las mafias están desplazando las rutas hacia otros países del entorno.
El viceconsejero del Gobierno de Canarias, Octavio Caraballo, visitó Nuakchot para constatar la situación y subrayó que, pese a las dificultades económicas y sociales, las autoridades mauritanas están reforzando el control de sus costas y la gestión de los flujos migratorios.
Caraballo destacó la necesidad de que la Unión Europea y los países vecinos apoyen a Mauritania, ya que no puede cargar sola con la gestión migratoria. “Solo con cooperación internacional se podrá reducir de forma realista la llegada de migrantes irregulares y proteger a los más vulnerables”, aseguró.
Actualmente, se calcula que entre un 5 y un 10 % de la población en Mauritania son refugiados, muchos con la intención de seguir hacia Europa a través de Canarias. Este contexto obliga a Canarias a mantener la coordinación con los países de tránsito y la UE, para asegurar una gestión más estable y segura de los flujos migratorios.








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