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SAN VALENTÍN

San Valentín y chocolate: lo que sabemos sobre el cacao y su relación con la salud

MASPALOMAS AHORA
Sábado, 14 de Febrero de 2026
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Cada mes de febrero se repite el mismo ritual. Escaparates llenos de bombones, regalos dulces y una pregunta inevitable: ¿el chocolate es solo un placer ocasional o puede tener algún efecto beneficioso para la salud?

Durante mucho tiempo, la respuesta parecía sencilla. El chocolate era visto como un alimento asociado al exceso, más cercano al capricho que a la nutrición. Sin embargo, en las últimas dos décadas, la investigación científica ha cambiado parcialmente esa mirada. Hoy sabemos que el cacao –materia prima esencial del chocolate– contiene compuestos bioactivos que interactúan con nuestro organismo de una forma más compleja de lo que imaginábamos.

El cambio de enfoque es importante. La ciencia ya no se pregunta si el chocolate es “bueno o malo”, sino qué ocurre en el organismo cuando consumimos cacao y en qué contexto puede formar parte de una alimentación saludable.

El cacao: cuando el interés científico empieza en los detalles

El interés de los investigadores no se centra tanto en el chocolate como producto final, sino en el cacao, su ingrediente principal. El cacao contiene flavanoles, un tipo de polifenoles —compuestos naturales presentes también en frutas, verduras o algunos tés— que han despertado un creciente interés científico por sus posibles efectos beneficiosos sobre el sistema cardiovascular y el metabolismo.

En el caso del cacao, sus flavanoles pueden aumentar la biodisponibilidad de óxido nítrico en el endotelio vascular, favoreciendo la vasodilatación. Este mecanismo ayuda a explicar por qué diversos ensayos clínicos han observado mejoras modestas en la función de los vasos sanguineos y reducciones discretas en la presión arterial tras el consumo controlado de extractos ricos en flavanoles.

Las revisiones científicas coinciden, sin embargo, en un punto importante: los posibles efectos beneficiosos se relacionan con estos compuestos del cacao y no con el chocolate en su conjunto, cuyo contenido en azúcar y grasa, así como su contenido en flavanoles, puede variar considerablemente según el tipo y el grado de procesamiento.

El chocolate reduce la mortalidad cardiovascular

Uno de los ensayos más amplios realizados en este campo ha sido el estudio COSMOS (COcoa Supplement and Multivitamin Outcomes Study), que siguió durante varios años a más de 21 400 adultos con el objetivo de evaluar si el consumo de cacao era capaz de reducir el riesgo de desarrollar eventos cardiovasculares importantes, cáncer y otras alteraciones de la salud, así como estudiar su efecto sobre la salud cognitiva.

Aunque los efectos no fueron llamativos, los resultados arrojaron datos interesantes. Para empezar, quienes mantuvieron una buena adherencia a la suplementación con 500 miligramos diarios de flavanoles mostraron una reducción relevante de la mortalidad cardiovascular. A escala poblacional, descensos moderados en este tipo de indicadores pueden tener una gran trascendencia en salud pública.

Además, otros estudios cognitivos asociados al mismo proyecto mostraron que los flavanoles del cacao podrían beneficiar ciertos aspectos de la memoria, especialmente en personas con una alimentación de menor calidad o con bajo consumo previo de estos compuestos. Este hallazgo sugiere que el cacao podría desempeñar un papel modulador en el envejecimiento cerebral cuando existe un margen de mejora a nivel nutricional.

En conjunto, la investigación apunta a que los flavanoles del cacao no son un “superalimento milagroso”, pero sí un componente dietético con efectos biológicos medibles y potencialmente relevantes dentro de un patrón de alimentación equilibrada.

El error más frecuente: pensar en alimentos aislados

En este punto se produce una de las confusiones más frecuentes. Gran parte de la investigación científica se ha realizado con extractos de cacao estandarizados y ricos en flavanoles, en lugar de con tabletas comerciales de chocolate, cuya composición varía considerablemente. Por ello, los efectos observados en ensayos clínicos no pueden extrapolarse de forma directa al consumo habitual de cualquier producto derivado del cacao.

En lo que respecta, por ejemplo, al peso corporal, la evidencia científica actual es prudente. Aunque el cacao contiene compuestos bioactivos con efectos demostrados a nivel vascular, los ensayos clínicos y metaanálisis disponibles no muestran un impacto consistente ni clínicamente relevante sobre el peso, el índice de masa corporal o la circunferencia de cintura en la población general. Algunos estudios individuales han observado cambios modestos en determinados subgrupos, pero estos resultados no se replican de forma uniforme.

En conjunto, los datos disponibles no permiten considerar al cacao como una herramienta para la pérdida de peso, sino como un componente más dentro de un patrón dietético equilibrado. Esto refleja una idea clave en nutrición: ningún alimento compensa una dieta desequilibrada ni determina por sí solo la salud.

Placer y biología: por qué el chocolate genera tanto interés

Quizá el verdadero interés científico del chocolate está en otro lugar. Es uno de los pocos alimentos que conecta claramente biología y comportamiento. Además de flavanoles, el cacao contiene metilxantinas como la teobromina y pequeñas cantidades de cafeína, que interactúan tanto con el sistema vascular como con mecanismos relacionados con el estado de ánimo y la recompensa.

En unaintervención nutricionalllevada a cabo por la Universidad de Navarra en personas con sobrepeso u obesidad, el consumo durante cuatro semanas de un extracto de cacao rico en polifenoles (415 mg fueron flavanoles) se asoció con una disminución significativa de las LDL oxidadas (oxLDL).Se trata de un biomarcador relacionado con el estrés oxidativo y con los procesos implicados en la enfermedad cardiovascular.

Asimismo, se observó una menor elevación de la presión arterial sistólica tras la ingesta. De forma complementaria, aumentaron los niveles de ácido homovanílico, un metabolito vinculado a la actividad dopaminérgica cerebral, cambio que se asoció con una reducción de los síntomas depresivos. Lejos de ser un simple placer, el cacao demuestra que, cuando forma parte de una alimentación equilibrada, puede modular de manera favorable procesos a nivel cardiovascular, metabólico y cerebral.

Investigaciones adicionales sugieren que los flavanoles del cacao pueden influir en procesos relacionados con la perfusión cerebral y la función neuronal, lo que ayuda a explicar el interés sobre sus efectos cognitivos.

Adiós a las listas de alimentos “buenos o malos”

San Valentín ofrece un buen ejemplo de cómo ha cambiado la forma de entender la alimentación. El debate ya no gira en torno a prohibir o permitir alimentos concretos, sino a comprender cómo encajan dentro de un patrón dietético global.

La evidencia científica actual sugiere que pequeñas cantidades de chocolate negro rico en cacao pueden formar parte de una dieta equilibrada.

Pero el mensaje más relevante es otro: la salud no depende de alimentos individuales, sino de hábitos sostenidos en el tiempo. La nutrición moderna ha dejado de ser una lista de alimentos “buenos o malos” para convertirse en una ciencia que intenta entender cómo interactúan los alimentos, el metabolismo y el comportamiento humano. Entre ellos, el chocolate.

Marian Zulet Alzórriz, Catedrática de Universidad. Área Nutrición y Bromatología. Subdirectora del Instituto de Nutrición y Salud. Facultad de Farmacia y Nutrición. Universidad de Navarra., Universidad de Navarra y Idoia Ibero Baraibar, Doctora en Nutrición. Coordinadora de la Unidad de Intervención Nutricional del Centro de Investigación en Nutrición. Universidad de Navarra, Universidad de Navarra
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.
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