Canaragua opera en Canarias desde 1990 y es actualmente el primer operador privado y mixto del agua en el Archipiélago con actividad en las siete islas, una plantilla consolidada de 800 personas y servicio directo a más de 1,5 millones de habitantes, una dimensión que en municipios turísticos como San Bartolomé de Tirajana adquiere una relevancia estratégica por la presión constante que ejerce la actividad hotelera sobre los recursos hídricos.
En el sur de Gran Canaria, la gestión no se limita al suministro de agua potable a hoteles, complejos turísticos y población residente, sino que incluye la recogida y el tratamiento de toda el agua residual generada en zonas con una población flotante permanente que ronda las 150.000 personas, una carga que exige infraestructuras dimensionadas para picos de demanda y un control continuo de las redes.
Según explicó en el marco de Fitur 2026, Jaime Planells, director gerente de Canaragua, uno de los elementos centrales del modelo es la reutilización del agua depurada, ya que cerca del 90 % del agua residual tratada en las estaciones depuradoras del municipio se destina posteriormente al riego de campos de golf, jardines públicos y zonas verdes, lo que reduce de forma significativa la huella hídrica asociada a la actividad turística.
Planells subrayó que este enfoque permite que instalaciones de alto consumo potencial, como los campos de golf de Maspalomas, Meloneras, Salobre o Campo Internacional, se rieguen íntegramente con agua regenerada, de modo que el uso de agua potable se limita a servicios esenciales como duchas o limpieza, con un impacto hídrico muy reducido sobre los recursos disponibles.
Control de pérdidas
Otro de los pilares del sistema es el control de pérdidas en la red de abastecimiento, un aspecto crítico en un territorio insular donde el agua potable procede en gran medida de la desalación y, por tanto, de un consumo energético elevado, ya que cada metro cúbico perdido implica también una emisión indirecta de CO₂ asociada a su producción.
En este contexto, Canaragua ha logrado reducir las pérdidas de agua en la red de San Bartolomé de Tirajana hasta alrededor del 8 %, una cifra muy inferior al 25 % que el propio Gobierno de Canarias considera aceptable en una red bien gestionada, un resultado que se apoya en una fuerte inversión tecnológica acumulada durante la última década, destacó en una entrevista realizada por Maspalomas Ahora.
La empresa ha destinado más de seis millones de euros a sistemas de telecontrol, sensores y desarrollos informáticos que permiten sectorizar y subsectorizar los más de 300 kilómetros de red del municipio, de manera que las fugas se detectan de forma temprana y se localizan en tramos muy concretos, lo que reduce tiempos de intervención y pérdidas invisibles que no afloran en superficie.
Reutilización
La gestión del saneamiento y de las aguas residuales constituye otro de los frentes menos visibles del modelo turístico, con una red que recoge el agua generada por hoteles, apartamentos y zonas urbanas y la conduce hasta las depuradoras de Las Burras y El Tablero, donde se garantiza el tratamiento de la totalidad del caudal recibido antes de su reutilización o vertido controlado al mar en condiciones de plena depuración.
Planells detalló que el municipio cuenta con numerosas estaciones de bombeo de aguas residuales que funcionan como nodos críticos del sistema, instalaciones que reciben un mantenimiento preventivo intensivo para evitar averías que podrían provocar vertidos en superficie, un escenario especialmente sensible en áreas turísticas por su impacto ambiental y reputacional.
Uso responsable
El director gerente señaló también la importancia del uso responsable de las redes por parte de la ciudadanía y de los propios establecimientos, ya que la presencia de residuos sólidos como toallitas, grasas o productos sanitarios en el saneamiento genera incidencias técnicas que requieren un esfuerzo constante de prevención y mantenimiento para evitar obstrucciones y episodios de desbordamiento.
Desde la perspectiva del modelo turístico, Canaragua defiende que la gestión del agua no suele estar en el centro del debate público precisamente porque el sistema funciona sin interrupciones visibles, sin cortes frecuentes de suministro ni problemas recurrentes de contaminación, una normalidad que es resultado de inversiones continuas y de un trabajo técnico que rara vez se percibe.
La compañía considera que uno de los retos pendientes es reforzar la concienciación social sobre el valor real del agua y del servicio que la hace llegar de forma continua y segura a hogares y establecimientos turísticos, un servicio que, según subrayó Planells, sigue teniendo un coste muy reducido para el usuario final en comparación con otros suministros básicos y digitales, pese a la complejidad y exigencia del sistema que lo sostiene.












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