Amor por San Bartolomé de Tirajana, Amar nuestra tierra significa cuidarla
Por Alejandro Marichal, un vecino orgulloso más
A veces, la rutina nos impide ver lo obvio. Nos levantamos, llevamos a los niños al colegio, vamos al trabajo y nos dejamos llevar por la prisa. Pero si nos detenemos un segundo, si levantamos la vista y respiramos hondo, nos damos cuenta de una verdad inmensa: vivimos en el lugar donde el resto del mundo sueña con pasar, al menos, una semana al año.
Vivir en San Bartolomé de Tirajana es un regalo que a menudo damos por sentado. Y no hablo solo de tener el mejor clima del mundo, que también. Hablo de esa luz especial que baña nuestras mañanas, esa energía que te dice que aquí todo es posible.
Somos un continente en miniatura. Tenemos la inmensidad de las Dunas y el abrazo del Atlántico, sí, pero también tenemos el silencio majestuoso de nuestras cumbres y la historia viva de Tunte. Tenemos la brisa salada de Castillo del Romeral y el bullicio familiar de las calles de El Tablero o San Fernando. Esa mezcla de paisajes es el espejo de nuestra propia gente: somos diversos, somos acogedores y somos luchadores.
Lo que hace grande a nuestro municipio no son solo sus hoteles o sus playas, son sus barrios y sus vecinos. Es el "buenos días" sincero en la cafetería de siempre, es la solidaridad que surge cuando alguien lo necesita, es ver crecer a nuestros hijos en un entorno donde la libertad y la naturaleza se dan la mano. Aquí, la calidad de vida no es una estadística; es poder pasear bajo el sol en pleno diciembre o disfrutar de la tranquilidad de nuestros pueblos de medianías a solo un paso de la costa.
Pero este privilegio conlleva una responsabilidad. Amar nuestra tierra significa cuidarla. Significa que no nos vale cualquier cosa. Queremos que este municipio no solo sea líder en turismo, sino líder en bienestar para quienes lo habitamos. Queremos que el joven que nace aquí encuentre aquí su casa y su futuro, sin tener que marcharse. Que nuestros mayores paseen por aceras dignas y que nuestros parques estén llenos de vida.
San Bartolomé de Tirajana es mucho más que un destino en un mapa; es nuestra raíz y nuestro legado. Sigamos trabajando juntos para que este orgullo que sentimos hoy sea aún mayor mañana. Porque vivir aquí es una suerte, pero cuidarlo es nuestro deber.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.







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