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CRISTOBAL D. PEÑATE

A peor la mejoría

CRISTOBAL D. PEÑATE Viernes, 09 de Enero de 2026 Tiempo de lectura:

Resulta candoroso y enternecedor ver cómo hay gente que cree que la operación de Donald Trump en Venezuela es para devolver la democracia y la libertad a los venezolanos. Hay que ser muy iluso o muy corto para creer tamaña sandez. 

Lo único que le importa a Trump es el dinero, el petróleo y el negocio sucio. Y en este caso el oro negro lo es: muy negro y muy sucio. A Donald Trump le importa un bledo la vida y el sufrimiento de los venezolanos. Lo único que le mueve es sacar rédito a sus tropelías bárbaras. 

A Donald Trump solo le aplaude su aduladora corte de frustrados corifeos. Se rodea de pelotas que le ríen todas las gracias. Es un payaso, un bufón en el peor sentido del término, un hombre megalómano que está encantado de haberse conocido, un ser hiriente y repugnante que solo lo tragan los suyos, esa gente amorfa que se ubica entre la ultraderecha descerebrada y la ignorancia más supina. 

Nunca he visto a tanta gente de derecha ser tan dura y crítica con un personaje político de su misma cuerda. Es difícil tragar a un personaje tan abyecto e inmoral que echa a patadas y con malos modos a los venezolanos de Estados Unidos, aunque simultáneamente tenga el descaro de decir que ha secuestrado a Nicolás Maduro por el bien de sus compatriotas. 

El súmmum ha sido la humillación de Donald Trump a la oposición venezolana al apartar a María Corina Machado y Humberto González de la Presidencia de la República Bolivariana. Ha sido la gran sorpresa de la jornada ya que la oposición venezolana que tanto aplaude al del pelo naranja no esperaba la marginación y el orillamiento de sus líderes en el proceso de transición política. 

 Trump prefiere a la chavista y madurista Delsy Rodríguez para pilotar el país venezolano tras la captura de Maduro. Hasta la oposición española se ha quedado descolocada ya que ahora no critica tanto a Delsy para no herir la susceptibilidad del loco emperador de la Casa Blanca.

 Este tipo se carga de un plumazo la legalidad internacional y todavía hay gente necia que aplaude al conductor del tren sin saber si el maquinista va a llegar a la siguiente estación o se estrellará antes y acabará con todo el pasaje. 

 Se puede ser muy crítico y condenar a políticos como Nicolás Maduro e incluso se puede uno alegrar de su descabezamiento pero lo que no se puede justificar es la actitud de matón y de sheriff mundial de un lunático que ponen en peligro el presente de la humanidad.  

  Maduro es otro showman megalómano que se quedó en un simple y mal imitador de Hugo Chávez, al que no le llega a la altura del zapato, a pesar de la alta talla del presidente derrocado. Chávez tuvo el mismo tino con Maduro que Sanchez al elegir secretario de organización del partido. No es su fuerte.

  Es paradójico y patético ver en España a los herederos de Franco hablando de democracia en Venezuela. Los que justificaron la dictadura franquista (y que ni siquiera la han condenado oficialmente) son los que más fuerte aplauden la captura del presidente venezolano. Dicen que luchan contra la dictadura, pero solo contra la dictadura en el extranjero. Cuando pudieron combatir la dictadura franquista prefirieron que ese papel lo tuvieran los malditos comunistas.

 Abascal, el osito de peluche de Trump, está mudo con la pretensión del presidente norteamericano de hacerse con Groenlandia a la fuerza. El líder de la ultraderechita cobarde española, tan locuaz y gallito en otros asuntos, no se atreve a decir nada sobre la intención de Trump en ese territorio nórdico que pertenece a Dinamarca, miembro de la OTAN exactamente igual que Estados Unidos o España. 

 Eso demuestra la desorientación total de este personaje en la vida pública. No se le puede pedir peras al olmo. El mundo está en peligro con estos showmen enajeados que son capaces de poner en peligro a todos por sus delirios personales. La ultraderecha es la zorra cuidando a las gallinas. No ayuda en nada. Solo sirve para empeorar la situación.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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