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CRISTOBAL D. PEÑATE

De la baliza a la paliza

CRISTOBAL D. PEÑATE Viernes, 02 de Enero de 2026 Tiempo de lectura:
Fue tanto el hastío con el PP de Mariano que hasta la derecha nacionalista catalana y vasca votó junto a la izquierda la moción de censura, para expulsar a Rajoy del gobierno. Desde esa fecha, hace ya casi ocho años, venimos escuchando la amenaza de la oposición de que Sánchez no aguanta ni tres días más. 
  Es como el cuento de Pedro (Sánchez no, el pastor) y el lobo. Pedro, como la oposición, anunció tanto que venía el lobo de forma inminente pero se hacía esperar. Al final el lobo vino y nadie le hizo caso. Estamos tan habituados a los anuncios falsos de la oposición que ya nadie repara en ellos, ni siquiera los suyos. 
  Eso sí, su prensa afín cortesana no se cansa de darnos la paliza confundiendo sus deseos con la realidad. Antes de que Sánchez presentara su primer gobierno ya la derecha lo acusaba de todas las barbaridades posibles y aseguraba que no aguantaría un round. Pero por ahora ha aguantado todos los asaltos de los que siempre ha salido vivito y coleando e incluso con más poder. 
 
Basta recordar que en las últimas elecciones Sánchez logró un millón de votos más que en las anteriores. Y eso que se celebraron un par de meses después de las autonómicas en las que los socialistas sacaron tan malos resultados.
 
 ¿Realmente el problema para el PSOE es Sánchez o sus barones autonómicos? ¿Por qué no se presentan a las primarias Page, Jordi Sevilla o Felipe González si quieren acabar con Sánchez? Que la militancia decida libremente su candidato.
 
  Es tanta la gana obsesiva que tiene la derechona de aniquilar a Pedro Sánchez que ahora dice que al octavo intento va la vencida. Cuando la oposición utiliza como excusa los casos de corrupción del gobierno actual tiene muy poca credibilidad puesto que su líder preside el partido más corrupto de Europa. 
 
 Tantas ganas le tienen al presidente de España que hasta lo acusan de ser el responsable de que los españoles comiencen el año comprando una baliza de seguridad y emergencia para el coche ideada por dos guardias civiles y que en el hipermercado no cuesta ni treinta euros.        Incluso para estas cuestiones aparentemente tan baladíes relacionadas con nuestra seguridad vial (se han hecho múltiples memes en las redes sociales), la oposición se tira tontamente a la yugular de Sánchez. Menuda paliza con la baliza.
 
 La derechona se ha mofado del presidente hasta por mostrar la Moncloa, el sitio donde reside desde 2018, a pesar de la campaña política y mediática que machaca día a día al presidente como un martillo pilón. Le han llegado a comparar con Isabel Preysler. Debe ser por sus apellidos compuestos.
 
  Al menos Sánchez puede presentar su vivienda sin avergonzarse. Ayuso no se atrevería a enseñar el ático donde reside, que costó un millón de euros y fue comprado por su novio, Alberto Quirón (según lo agendó Miguel Ángel Rodríguez), el defraudador y delincuente confeso que este año se sentará en el banquillo de los acusados por fraude fiscal, falsedad en documento mercantil, corrupción en los negocios y administración desleal. Casi nada. Las acusaciones en el juicio contra el fiscal general son una minucia al lado del de González Amador.
 
  El problema de la derechona y sus acólitos es que utilizan unos argumentos pueriles sobre la corrupción, de la que el Partido Popular es el principal especialista, según reconoció el anterior presidente, Pablo Casado. 
 
  No sé si el PP acertará a la octava con la caída de Sánchez Pérez-Castejón (los apellidos compuestos de la izquierda joden mucho a la derecha, como los dientes de Isabel Pantoja a la prensa rosa), pero mucho me temo que su interpretación tendrá un final más parecido al pastor Pedro (sin apellido compuesto), el del lobo. 
 
 Lo cierto es que Feijóo tiene mucha prisa por gobernar ya que en este año que acabamos de estrenar pasará por el banquillo una larga pila de representantes del PP acusados de corrupción y demás hierbas que neutralizarán los casos sonados de los socialistas. Primero se sentarán las ranas de la charca pestilente de Esperanza Aguirre (Granados y cía) pero también lo hará Fernández Díaz, el ex ministro del Interior con Mariano Rajoy. 
 
 No olvidemos el paso por la cárcel de Rodrigo Rato, vicepresidente de Gobierno de Aznar, y de dos de sus ministros que también fueron presidentes de la Comunidad Valenciana y Baleares, Eduardo Zaplana y Jaume Matas, respectivamente.
 
  Por eso produce hilaridad ver ahora a Núñez Feijóo atacando a Pérez-Castejón por corrupción para acelerar su salida de la Moncloa. Es salir de Guatemala para meterse en Guatepeor.
 
  Jorge Fernández Díaz, siniestro ministro de Interior con Rajoy Brey y columnista de La Razón (dirigida por el exdiputado catalán del PP Francisco Marhuenda), está acusado de crear una policía política denominada ridículamente policía patriótica, que casualmente en los dos casos tienen las mismas iniciales del Partido Popular. Tremenda casualidad. O no.
 
  Según la Fiscalía Anticorrupción, el exministro se dedicó a dirigir a unos policías corruptos y mafiosos que inventaban pruebas contra los oponentes del PP, especialmente contra Podemos, y a destruir las que acusaban claramente a su partido. Todo ello con el vil apoyo mediático de los panfletos incendiarios de los Eduardo Inda y Alfonso Rojo de turno.
 
 Por estos delitos el fiscal pide quince años de prisión para el ex ministro de Rajoy. El PP tiene un gran problema y es que le falla la memoria como al abuelo Cebolleta. La corrupción en la era de Pedro Sánchez, aunque absolutamente censurable y condenable, es pecata minuta si la comparamos con las que han tenido los gobiernos del PP de Aznar y Rajoy. Feijóo tiene memoria selectiva y solo se acuerda de lo que le interesa.
 
 Es como cuando escuchamos a Jiménez Losantos reírse miserablemente de sus rivales por sus defectos físicos. Es tan irrisorio y lamentable como ver al locutor más condenado de España llamando a alguien chorizo, enano y cabezón.
 
  Ahora entendemos mejor por qué la oposición quiere acabar con Pedro Sánchez lo antes posible. Si su tradicional resiliencia longeva llega a los próximos juicios por corrupción del PP, no lo sacan de la Moncloa ni con una manifestación de obispos condenando la pederastia.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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