Que a la alcaldesa de San Bartolomé de Tirajana le ha tocado liderar el mandato con mayor número de incidencias no es una novedad y por eso comprendemos muchas de las actuaciones que se pueden calificar como sobrevenidas. Sin embargo, en otras se echa en falta algunas respuestas contundentes con acciones concretas para no confundirnos y pensar que vive en un país multicolor. La falta de respuesta a las críticas empresariales ante su "nefasta" gestión o una reacción al encadenamiento de los vecinos del Castillo del Romeral son dos de tantos ejemplos.








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