Que si cambio de look, que si rebranding, que si “renovarse o morir”… El caso es que la gran desbandada de Nueva Canarias (NC) ha dejado a más de uno rascándose la cabeza y preguntándose... ¿esto es un nuevo partido político o el mismo sofá con otra funda?
Concejales, alcaldes, consejeros, da igual si están en la oposición o en el gobierno, la estampida ha sido general. Todos o casi todos, han salido por la puerta de NC con una sonrisa, sus actas bien agarradas bajo el brazo, y un cartelito nuevo que dice “Ahora somos otro partido”. ¿A que suena raro? Pues espérate que hay más.
En un primer momento, la noticia supuso cierta ilusión entre parte de la ciudadanía, que interpretó la creación del nuevo partido como una posible renovación, una oportunidad de aire fresco, nuevas caras y nuevas ideas. Pero bastaron pocos días, y muchas fotos para darse cuenta de que eran los mismos de siempre, solo que con otra etiqueta. ¿Resultado? Una sensación de decepción generalizada, igual que cuando pides un menú nuevo pero te sirven las sobras del día anterior… con perejil por encima.
Los ahora “ex” nacionalistas siguen ocupando sus cargos y despachos, con la gestión de presupuestos públicos e incluso haciendo oposición, pero esta vez bajo una marca recién planchada. ¿Elecciones? ¿Voto ciudadano? Eso será para los que esperan su turno. Estos ya están jugando con otra camiseta sin que haya pitado el árbitro.
Eso sí, el acta es personal, y la ley permite que cada cargo electo decida si renunciar o no al escaño conseguido bajo unas siglas que ya no representan. Es totalmente lícito. Pero claro, otra cosa es si queda bonito dar ese paso a mitad de legislatura, sin pasar por las urnas. Porque si algo no ha cambiado es que el votante no fue consultado.
Preguntan los ciudadanos: "¿Esto es un nuevo partido renovado, o el mismo con otro logo y menos vergüenza?” "Son tránsfugas de manual, aunque el manual tenga letra pequeña? Se han cambiado la chaqueta antes de que llegue el invierno electoral”.
Y mientras algunos de los que gobiernan aprovechan para hacerse visibles con las nuevas siglas (eso sí, desde los cargos ganados con las anteriores), otros que están en la oposición ya lanzan notas de prensa como si hubieran nacido con el nuevo partido bajo el brazo.
Pero aquí nadie olvida del todo, y en la sede de NC hay quien ya afila lápices y estrategias. Los conocen muy bien, saben cómo piensan, cómo se mueven y hasta qué café toman.
En definitiva, una reinvención en directo, sin cortes ni transiciones. En política canaria, parece que la legislatura se vota una vez, pero la marca se cambia según convenga. Y lo de rendir cuentas, que eso ya si acaso en 2027.


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