La Corte Internacional de La Haya ha ordenado la detención del presidente de Sudán, Omar el Bashir, por ser cómplice de genocidio, crímenes de guerra y contra la humanidad.
Organizaciones como Amnistía Internacional, el Consejo de Seguridad de la ONU y el testimonio de las ONG que actúan en esa extensa y multirracial nación, han denunciado infinidad de veces las atrocidades que allí se cometen. Pero no crean que es fácil llevar a cabo la detención de personajes como este y de sentarlo en un banquillo. Han existido numerosos dictadores, algunos cercanos en el tiempo, y otros actuando todavia con plena impunidad, a los que este organismo con sede en la Haya se ha atrevido a denunciar, y mucho menos a enjuiciar.
Ahí tenemos los casos de Pinochet, o de la junta militar argentina, o de Marruecos, con su invasión y acciones represivas en el territorio de la antigua colonia española del Sahara; o la eliminación sistemática de palestinos que realiza Israel en Gaza y Cisjordania; o la actuación del dictador guineano Teodoro Obiang, perpetuado en el poder y enriqueciéndose, mientras su pueblo pasa hambre.
La ONU se ve también impotente para llevar cualquier tipo de acción, en la mayoría de los casos, porque es una organización hecha a la medida de las grandes potencias que, o bien la utilizan para defender sus intereses, o recurren al derecho del veto que tienen algunas de ellas, o, simplemente, desprecian a este organismo y pasan por encima de sus resoluciones. Uno de los ejemplos más próximos lo tenemos en la invasión de Irak por parte de los Estados Unidos, secundada por sus satélites, poniendo como excusa que ese país poseía "armas de destrucción masiva".
Mientras la Haya dilucida si detiene o no a Bashir, continúa habiendo en el mundo situaciónes de opresión, de esclavitud, de desplazamientos de seres humanos empujados por las guerras y las hambrunas. O se vulneran sistemáticamente los derechos humanos o se elimina a etnias enteras sin que nadie se rasgue las vestiduras.
El fanatismo, el odio, la ambición y los intereses de las naciones más potentes en el plano económico y militar, nos están llevando al caos y a un incremento de la insensibilidad ante el sufrimiento humano. A este panorama habría que añadir el "denodado" esfuerzo que ponemos casi todos en crear un planeta inhabitable. Fabricamos nuestro propio apocalipsis como consecuencia de la gran irresponsabilidad de quienes lideran las principales naciones del mundo, o de los sátrapas que están a su servicio.
Por mucho que uno lo intente el panorama no es nada optimista. Tenemos ahora una grave crisisis que probablemente afectará a todos los sectores de la economía mundial y es posible que en Canarias el turismo reciba también sus efectos negativos. Es cierto, pero todo ello repercutirá aún más en esa población con escasos recursos económicos y las naciones más problemáticas de la tierra.






Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.15