Siempre he manifestado abiertamente que mi postura ante la macrocárcel no era para nada "catastrofista", y lo sigo pensando. Siempre he dicho y sigo diciendo que no es una repercusión negativa para el Turismo, y me atrevo a decir que es incluso más segura que los aviones; el que un preso se escape sería una novedad a nivel mundial.
Me he permitido hasta ser peyorativo en mis alternativas, proponiendo que si el sí a la cárcel prosperara, que al menos la convirtieran en un reclamo turístico transformando el exterior de esta, y valga la redundancia, en un aspecto de "castillo medieval". Hay quien incluso me dijo que ya puestos hasta un merendero en sus alrededores. Ahora, también siempre he comentado abiertamente que mi negatividad a la macrocárcel, aún siendo esta una paradoja para algun@s, era y es por la postura de los gobernantes de convertir toda la zona de Juan Grande y Castillo del Romeral en un inmenso museo de cuadros abstractos, amorfos, antisociales y con ciertas cargas de peligrosidad en detrimento de la salud e incluso del medio ambiente. Que mi no a la macrocárcel estaba y está justificado en que ningún pueblo, y en que ningún hombre y mujer, tienen que ser víctima sistemática de la incoherencia e irresponsabilidad de los "supuestos" políticos, "defensores de los interés de las personas y del medio en que vivimos". Creo que todo en la vida ha de tener una fuerza de contención; no vale todo, y a costa de todo, y menos, por imposición o mandato imperativo. Las personas no podemos consentir que nos conviertan en súbditos bajo órdenes o preceptos de otros hombres y mujeres que se creen de rango superior y de naturaleza privilegiada. Que mi no a la macrocárcel es porque las minorías, también tienen derecho a que se les escuchen y se les respeten sus idiosincrasias. Y porque las minorías son a veces minorías por que el poder le absorben la opción a crecer desde la búsqueda de la suma. No olvidemos que cada persona es una minoría.
El lunes 9 de mayo de 2008, mientras me encontraba en el Castillo del Romeral, un coche con megafonía y de forma alarmante, pasó anunciando que todos los que pudieran se concentraran en el lugar designado para la macrocárcel para impedir que los tractores y camiones siguieran trabajando, y más aún, cuando la empresa contratada estaba removiendo la tierra sin los permisos y autorizaciones necesarias que justificaran la legalidad de la ejecución de las obras. El caso fue que nos acercamos a lugar: la gente llegaban a borbotones. El nerviosismo se respiraba en el ambiente, pero sobre todo, se palpaba la fuerza de lucha de toda una gente, de todo un pueblo preocupado por su futuro, el de sus hij@s y el de su Municipio. Eran los que eran y no estaban tod@s los que tenían que estar; pero aquellas personas, aquel grupo de voces ínfimas en relación al número de habitantes que hay en San Bartolomé de Tirajana, derramaban una fuerza descomunal. Me impresiono todo, pero me conmovió hasta la última vértebra los gritos de las mujeres, la defensa abierta y a ultranza que transmitían sus cuerpos y sus palabras como siempre lo han hecho a lo largo y ancho de la historia de la humanidad.
Quien me conoce sabe que en mi filosofía de la vida no caben los "dogmas de fe"; yo prefiero vivir en el interrogante. Tener siempre la posibilidad de mañana pensar de otra forma, de otra manera. De hecho, creo que el ser humano es fruto de su historia, de sus circunstancias, de su cultura, de lo que controla y lo de lo que escapa de sus manos, de lo que le influye de forma consciente y acepta con todas sus consecuencias, y de lo que le influye de forma inconsciente. Somos "camaleónicos".
Por ello, por lo que me considero, después de esta experiencia en el Matorral me culpo de no a verme implicado más con las gentes, con todos los colectivos que han necesitado apoyo, sobre todo, cuando por encima de los matices de las diferencias en las posturas o las formas, estas convencido que la causa que defienden es "justa". Gracias a una vecina del castillo del Romeral, descubrí que la defensa de la macrocárcel es de interés Estatal, no de la mayoría de los políticos, ni de los hombres y mujeres de San Bartolomé de Tirajana, ni siquiera, de la mayoría de los habitantes de la Comunidad Canaria. Pareciera que a la Isla la quisieran convertir en alcatraz II. El estar rodeada de agua la convierte en un "peñón carcelario". Si lo pensamos bien, mira que hay terrenos en España para este tipo de proyectos, y sin crear conflictos con los ciudadan@s: como es "mucho" el territorio que poseemos y no se va a echar de menos, pues eso_ ¡Pario los eruditos!
"Ya con la misma y con un poco más de coste, que la hagan más grande y metan al pueblo del Castillo del Romeral dentro, como si de la plebe de una época feudal se tratara".
Hay quienes argumentan que los que aclamamos nuestra negatividad a la macrocárcel no somos consientes del problema que se les pueden causar a los presos y a sus familiares; y, de no saber contribuir a promover la sensibilización, la solidaridad y el compromiso con este colectivo de la sociedad; y yo pregunto, ¿Y quién o quienes ayudan a contribuir, a promover la sensibilización, la solidaridad y el compromiso con los hombre y mujeres del Castillo del Romeral, del Matorral y de Juan Grande? No amemos solamente al prójimo, aprendamos a amarnos los unos a los otros.
Si no hubiera alternativas como por ejemplo cárceles territoriales más pequeñas y de acuerdo a su realidad específica o Centros de Reinserción Social, entre otros espacios neutrales, quizás también diríamos que no, pero con la boca chica. Está claro que el tiempo todo lo normaliza, y terminaremos pasando por delante de la macro, (si esta se hiciera), sin percibir su presencia, ni para bien ni para mal. Será un mundo dentro de otro mundo, o como dirían algun@s, dos mundos paralelos. Sé que hay precedentes de lugares donde la creación de una cárcel ha creado riquezas y recursos positivos para la zona donde se han levantado, pero a veces, es preferible dormir bajo techo descubierto y sentir el latir de la vida cerca, tan cerca, que tres céntimos tiene más valor que seis mil euros.
Solo espero y deseo que las diferencias en las posturas y en las formas de pensar y actuar no nos lleven a la violencia y a las descalificaciones personales. Tengan como referencia a sus familias: cada uno de sus miembros son diferentes y piensan de manera distintas, pero por encima de ello, se quieren y se respetan desde esa diferencia. Todo lo que nos ocurra en la vida hay que interpretarlo como una oportunidad a mejorar y a evolucionar desde las alternativas y desde la creatividad positivista. Y al pueblo del Castillo del Romeral, de Juan Grande, Matorral_, decirles que la única batalla perdida es la que se abandona aunque el objetivo trazado no se logre como hubiéramos querido.
Con una pizca más de inteligencia, que nos lleve a ser conscientes de nuestro poder desde la unión, y a organizarnos adecuadamente con tenacidad y constancia, seríamos invencibles. Acertada o equivocada la iniciativa (a veces ni la una ni la otra), lo importante es que han sido los protagonistas de su historia desde un mismo sentir.
Dos pueblos que más allá del miedo y de las presiones, han descubierto que la libertad tan solo se puede hallar desde el compromiso personal de cada un@, y que está a su vez, la libertad, se fortalece en la macro grandeza de la unidad de sus gentes.
"Los hermanos sean unidos
porque ésa es la ley primera
Si entre hermanos se pelean
los devoran los de afuera".
José Hernández
P. Adán Verde Ojeda.








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