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CCOO: La actual desaceleración hace que gane menos quien ha acumulado mucho

Martes, 13 de Mayo de 2008
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El director del gabinete técnico de CCOO en Canarias, José Miguel González, dijo que la actual desaceleración económica lo único que hace es trasladar la renta de unos sectores a otros y ahora gana menos quien ha acumulado mucho durante determinado tiempo. Rubén Darío García León.- José Miguel González también declaró que, en su opinión, hay una excesiva paranoia sobre la situación, y añadió que si se ve la cuenta de resultados se llama crisis a una simple desaceleración de las tasas de ganancias de determinadas empresas. Pregunta.- ¿Qué sobra en la economía canaria para afrontar la desaceleración económica? Respuesta.- En principio yo creo que sobra pesimismo. Afortunadamente está circunscrita a un subsector, el de la construcción, que provoca mucha desconfianza. Ese pesimismo, al ser la economía una ciencia social que se basa en las expectativas, podría generar ahorro precaucional excesivo y, por lo tanto, situaciones de inconsistencia de planes que lo único que van a provocar es huidas hacia adelante y segundas oleadas de desaceleración y éstas un escenario de crisis. P.- ¿Es el suyo un mensaje optimista? R.- Normalmente, los segundos lustros de cada de decenio hay desaceleración, y en la actual hay condicionantes externos como los precios energéticos y de la alimentación, y el sector financiero. Son las tres patas del caldo de cultivo de la actual desaceleración. Sin menospreciar los problemas de muchas familias, creo que si repetimos que hay crisis profunda la gente lo creerá y la provocará. En estos momentos son precisas medidas tradicionales porque una situación de desaceleración como la actual sólo hace que trasladar la renta de unos sectores a otros, pero, ojo, que el que ahora gana menos ha acumulado mucho durante determinado tiempo y sólo se le pide que se adapte y revierta en la sociedad. Creo que hay una especie de excesiva paranoia sobre lo que está sucediendo, que, al final, viendo la cuenta de resultados, estamos llamando crisis a una simple desaceleración de las tasas de ganancias de determinadas empresas aunque en un sector muy castigado y sobre él hay que actuar. P.- ¿Qué falta a la economía canaria para afrontar la desaceleración económica?. R.- Por ahora, para lo que se puede atender desde la Comunidad Autónoma, establecer las políticas tradicionales de incremento de gasto público. La economía privada no tira lo que debe tirar y la iniciativa pública, afortunadamente, tiene superávit presupuestario e incluso programas específicos de gasto público, sobre todo para infraestructuras y gastos sociales. Primero se podría salvaguardar que el subsector de la construcción se reconvierta, dentro de sí mismo, lo que sería importante porque apenas habría que hacer reformas sustanciales en la formación de los trabajadores, sino recolocarlos, y segundo, adelantar mucho en las infraestructuras necesarias. Por otro lado, se pueden establecer planes de reconversión de la planta hotelera también relacionados con la construcción y podría ayudar a no profundizar en la segunda oleada de la desaceleración. P.- ¿Están los trabajadores y los sindicatos preparados para los cambios productivos?. R.- Creo que en la actualidad se disfruta de una población activa con mayor formación, si bien es cierto que es alto el nivel de subempleo, pero desde el punto de vista de las necesidades al incorporar cambios sectoriales sí que podrían generar determinados cambios. Estamos mejor preparados que hace años, pero queda mucho camino por recorrer, sobre todo si se habla de un nuevo desarrollo, que habrá que decidir cuál es y formar a las personas. Lo que ocurre es que hay un retardo importante entre formación y empleo. Creo que desde el punto de vista formativo se ha intentado inculcar flexibilidad, pero el tiempo demostrará si se ha profundizado lo suficiente, para ver si esas personas saben reubicarse en una situación de desaceleración. P.- Las empresas ¿Están preparadas?. R.- Cuando se crece, el primer paradigma empresarial es la flexibilización de las relaciones laborales para crecer más, y cuando se decrece el primer paradigma también es flexibilizar las relaciones laborales, para perder menos. La madurez de la clase empresarial debe medirse por el riesgo que está dispuesto a asumir, y no por la cantidad de dinero que está dispuesto a ganar. Además, lo que se ha visto entre el sector empresarial es que se ha establecido un exceso de política pública intervencionista en sus negocios. Hay una mentalidad, creo que poco inteligente, de desabastecer a los trabajadores con moderaciones salariales excesivas, porque al final esos trabajadores van a ser sus consumidores. P.- La segunda residencia ¿Es una necesidad, un lujo, una realidad?. R.- Obviamente, el control poblacional se podría establecer bajo la gestión del territorio. El debate sobre la segunda residencia viene a ser simplemente un epígrafe más sobre la gestión del territorio. El territorio es el que es y hay que clarificar las actividades económicas que se pueden hacer sobre él. La segunda residencia no la veo con mayor o menor culpabilidad que cualquier otro sector, y tampoco es una situación enormemente lesiva sobre la presión del territorio. Hay que tener en cuenta que tiene su importancia social y que es un sector más de diversificación. P.- ¿Hay exceso de población en Canarias?. R.- La demografía es una de las pocas variables sociales que sabe autoregularse. Cuando apenas éramos un millón de habitantes, al principio de la década de los 90, la tasa de paro era del 28,8 por ciento porque no había actividad económica. Por fortuna, en el segundo lustro de los noventa y principios de 2000 Canarias lideró el crecimiento económico de España. Creo que más importante que la demografía es la variable territorial. No creo que haya sido un problema la demografía, sino que ha contribuido a ubicar determinados nichos de empleo y ahora el control tiene que ser sobre el territorio y un primer paso serían los planes insulares de ordenación urbana.
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