A algunos políticos se les llena la boca cada vez que comparecen ante los medios de comunicación para plantear obras y proyectos faraónicos: ora capital cultural, ora pinacoteca insular, y así suma y sigue; son estas iniciativas loables, si no fuera porque a instituciones señeras y centenarias se les niega el pan y la sal. Me refiero al olvido imperdonable de la subvención del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria al Museo Canario, y de la laguna en los presupuestos del 2008 del Cabildo de Gran Canaria de las partidas acordadas por la anterior corporación para financiar la rehabilitación y ampliación de la citada institución.
A ello se une la parsimonia y hasta la dejadez, a la espera de una comisión que no acaba de ser convocada, para convertir al Museo Canario en el Museo Arqueológico Insular de Gran Canaria. La ley territorial 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias, prevé la creación de museos insulares en cada una de las islas del Archipiélago, como instrumento de protección y divulgación de nuestro acervo histórico, y reconoce, en su disposición transitoria tercera, la singular peculiaridad que caracteriza a Gran Canaria en ese terreno.
Al amparo de esta ley se han ido creando museos de esta índole en casi todas las islas, que están ya en pleno funcionamiento, contando el de Tenerife, con un presupuesto, previsto por el Cabildo, hace unos cinco o seis años, de 1.800.000 euros. Y mientas, Gran Canaria, esperando el santo advenimiento. Será seguramente por culpa de otros, como siempre.
Y no será, porque tal como dispone el art. 82.1 de la ley 4/1999, en su disposición tercera, no se encomendara al Cabildo de Gran Canaria y a la Sociedad Científica. La conveniencia de crear en esta institución el Museo Arqueológico de Gran Canaria, de ámbito insular y en régimen de concierto, puesto que "los museos arqueológicos de Canarias tendrían siempre y únicamente carácter insular...".
La contemplación en la norma de tal precepto, no hace otra cosa que proporcionar rango legal a lo que de hecho ya existía y sigue existiendo, aunque desde el Cabildo no se quiera reconocer, el genuino Museo Arqueológico de Gran Canaria radicado en El Museo Canario, puesto que esta institución ha sido pionera, desde hace 130 años, en cuanto a conservación e investigación de nuestro pasado, ya que, atesora los fondos y colecciones más completas que existen sobre el mismo y que presta un servicio público muy generoso, de incalculable valor.
Por estas y otras razones esta Sociedad Científica ha apostado y apuesta por la vía contemplada en la ley, y así lo ha hecho saber a la corporación insular en repetidas ocasiones. La primera de ellas antes del vencimiento del plazo de un año previsto en aquella disposición, y la última en el mes de agosto de 2007, cuando fue sometido a su consideración el proyecto presentado para dar cumplimiento a la previsión legal. Desde aquella fecha hasta la actualidad parece que la propuesta ha quedado guardada en algún cajón del despacho de la Consejera, y mientras, se apresura a encargar un proyecto, deprisa y corriendo, para el hospital San Martín sin tener claro que hacer con los 5.500 metros cuadros del solar.
En esto como en tantas otras cosas se está perdiendo un tiempo precioso, y mientras, se lanzan proclamas al viento de lo que se va a hacer o se hará, un poco al estilo de lo que dijera el poeta y novelista alemán Goethe: "los perezosos hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de veras hacen algo no tienen tiempo de hablar de lo que hacen".
Esperemos que al final reine la cordura y se ponga en marcha un proyecto de incalculable valor para la Isla y para el Museo Canario, pues la creación del Museo Arqueológico de Gran Canaria tendría solo efectos positivos para ambas partes. Para el Cabildo contar en la Isla con un Museo Arqueológico y para el Museo Canario el logro de ser tenido en cuenta en su justo valor a la vez que conseguir, de una vez por todas, que este referente cultural e histórico acabe con la precaria salud financiera que ha padecido a lo largo del tiempo.
Manuel Lobo Cabrera es consejero de CC en el Cabildo Insular de Gran Canaria.







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