El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, llegó a Canarias con el objetivo de explicarle al Gobierno regional, dos meses después, el cambio de postura del Ejecutivo de Sánchez respecto al Sáhara en el nuevo marco de relaciones entre España y Marruecos. Sin embargo, habló pero no convenció a casi nadie pues, desde el Archipiélago se mantiene el rechazo al nuevo posicionamiento.
Albares asegura que el acuerdo alcanzado con Marruecos ya ha beneficiado a las Islas porque “puede ayudar a desencallar un conflicto que dura medio siglo”. Asimismo, asegura, en relación al fenómeno migratorio, que “nunca” habrá un “cierre absolutamente total”. El ministro afirmó también que “no podemos permitir que el Atlántico se convierta en la tumba de cientos y cientos de personas que lo único que buscan es una vida mejor”, por lo que el “único objetivo” del Gobierno de España es “terminar con las mafias”.
Mantiene, además, que la colaboración con Marruecos “permitirá controlar los flujos migratorios”. Durante su encuentro también trató el despliegue de la OTAN en el ‘flanco sur’ para hacer frente a las “amenazas” de posibles ciberataques, el terrorismo en el Sahel o cortes de suministros eléctricos. "La OTAN es una alianza defensiva, no ofensiva. Existe para defender la seguridad de sus estados miembros, por lo que nadie debe sentirse amenazado por la OTAN", matizó. El ministro manifestó que desplegar bases no es algo que esté "encima de la mesa", sin embargo, sí que lo está reforzar el 'flanco sur' y, para ello, ve "mucha receptividad" de cara a la cumbre de la OTAN de finales de junio donde España va a presentar su propuesta.
Y poco más. Sin salirse del guión previamente establecido desde Madrid, el ministro llegó a Canarias con el objetivo de dar unas explicaciones que, finalmente, no aportó. Así, el vicepresidente del Gobierno regional y presidente de Nueva Canarias, Román Rodríguez, no se mostró convencido ante las palabras del ministro y expresó el rechazo “sin paliativos” al cambio de posición del Ejecutivo central respecto al Sáhara y le recordó que se trata de una opinión “compartida mayoritariamente” por el Parlamento canario, las Cortes generales y la opinión pública. También insistió en la necesidad de que el Archipiélago esté presente en la reunión del grupo para estudiar la delimitación de las aguas.
Sobre la posibilidad de estrechar la cooperación, tanto política como económica, con el país vecino, el vicepresidente regional mostró su conformidad, siempre que no implique concesión alguna sobre el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, reconocido por la ONU. Del mismo modo, defendió la “necesidad” de que los asuntos en materia migratoria ocupen un “espacio central” en las reuniones que se puedan convocar con Marruecos y la Unión Europea.
Las palabras del ministro generaron en la oposición y la parte crítica del Gobierno mayor desconfianza. El presidente del grupo popular en el Parlamento, Manuel Domínguez, asegura que "lo único que conseguimos es una pequeña escala de cinco minutos de Albares antes de ir a Marruecos para que dejase las cosas aún más confusas de lo que estaban". Por su parte, el portavoz de Podemos, Manuel Marrero, mantiene que "seguimos defendiendo que el Sahara Occidental, el Frente Polisario que es el legítimo representante, pueda seguir adelante en esas negociaciones".
Desde Nueva Canarias, Luis Campos mantiene que la intención de Albares es "justificar el acuerdo de Marruecos" para, a partir de ahí, "justificar el restablecimiento de las relaciones e intentar trasladar aspectos muy positivos del mismo". Casimiro Curbelo, portavoz de ASG, señala que el cambio de postura "no se ha entendido bien no solo por los partidos de la oposición y algunos del gobierno en Canarias, sino a nivel nacional".
Tras su encuentro con el Gobierno regional, el ministro, aprovechando la celebración del Día de África, mantuvo una reunión con embajadores africanos en Casa África, en Las Palmas de Gran Canaria, donde se analizó la política exterior hacia el continente por parte de España. Asegura Albares que las relaciones políticas, culturales y económicas con los países africanos "son prioritarias" para España.
La carta de la discordia
El pasado mes de marzo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, remitía una misiva al rey de Marruecos, Mohamed VI, en la que, según el Gabinete Real del país vecino, España consideraba la propuesta de autonomía respecto al Sáhara Occidental como “la base más seria, creíble y realista para la resolución de esta disputa”. Una carta en la que el líder del Ejecutivo español “reconoce la importancia de la cuestión del Sáhara para Marruecos” y destacaba “los esfuerzos serios y creíbles en el marco de las Naciones Unidas para encontrar una solución mutuamente aceptable” a la disputa entre Marruecos y el Frente Polisario. Unas palabras que levantaron suspicacias entre la clase política canaria, la sociedad en su conjunto y el propio Frente Polisario.








José | Viernes, 27 de Mayo de 2022 a las 10:54:28 horas
Solo diré que nunca había visto en mi vida, en el congreso de los diputados a todos los grupos políticos rechazar esta medida unilateral del PSOE que de ningún modo expresa el sentir del pueblo español con el pueblo saharaui al que consideramos hermanos.
Este tipo de decisiones impuestas y sin consenso, nos recuerdan a otras épocas previas a la democracia.
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