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Tras casi dos semanas de conflicto armado en Ucrania, la guerra comienza a pasar factura a la cesta de la compra en toda Europa con alzas de precios generalizadas y motivadas por el encarecimiento de la energía. Un escenario al que en Canarias puede verse agravado aún más debido al incremento del coste de los fletes marítimos por la subida del combustible y su alta dependencia del exterior. Uno de los productos que escasea ya en todos los supermercados del sur de la isla es el aceite de girasol, el cual ha sufrido un encarecimiento en especial por la fuerte demanda del sector de la hostelería y la restauración.
Si se eliminan los carburantes y la electricidad de la ecuación –junto a otras materias primas, como los alimentos sin elaborar–, el alza de los precios se sitúa en el entorno del 3 %, lo que muestra que el comportamiento del gas y el petróleo se está trasladando ya al conjunto de la cesta de la compra y no solo al precio de la luz y los carburantes, que en las últimas jornadas han alcanzado, de nuevo, máximos históricos.
En lo que respecta a Canarias, el precio de la gasolina se ha incrementado alrededor de un 3,7% desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania y hasta este martes, espoleada por el temor a que un posible veto de Estados Unidos a la compra de gas y crudo procedentes de Rusia –que el presidente Joe Biden ha confirmado este mismo martes– disparase los precios de estas dos fuentes de energía. Tras la escalada, los combustibles en el Archipiélago son un 34 % más caros que hace doce meses, pero la decisión del Gobierno estadounidense, apunta a que el barril de crudo continuará marcando precios máximos en las próximas semanas.
Con el petróleo en plena escalada, el alza de precios no solo se percibe en los surtidores de las gasolineras, sino que comienza a llegar también a las estanterías de los comercios y supermercados. Un mayor coste del combustible encarece los fletes marítimos y aéreos, vías por las que el Archipiélago se abastece de la gran mayoría de los productos y materias primas que consume. Una situación de la que han advertido ya los transportistas, pero que afectará también a la flota pesquera. De hecho, la patronal de armadores y las cofradías han pedido ya al Ministerio de Agricultura la adopción de “medidas urgentes” ante el alza del precio del gasóleo, cuyo sobrecoste acabará pagando el consumidor.
Los empresarios alertan de que a estos encarecimientos puede sumarse el desabastecimiento de ciertos productos como consecuencia directa del conflicto, algo que –al menos de momento– descartan tanto el Gobierno central como el canario. Sin embargo, el hecho de que Ucrania sea uno de los principales exportadores de cereales y forraje de Europa preocupa a los ganaderos de las Islas, que ya se preparan para un considerable aumento de los precios de estos productos debido a su más que probable escasez.
Aunque el ministro de Agricultura, Luis Planas aseguraba la pasada semana que no había riesgo de desabastecimiento al menos en el corto plazo, el presidente canario, Ángel Víctor Torres, reconocía este mismo lunes que la inflación de los cereales se nota ya en el campo de las Islas, a la vez que pedía prudencia porque aún se ignora cómo se desarrollará el conflicto, si bien apuntaba que “la afección económica en las Islas será mayor cuanto más dure esta situación”.
Un mensaje que repetía este mismo martes en el Parlamento canario, en un pleno en el que la oposición reclamaba una rebaja de impuestos para tratar de amortiguar el incremento de los precios en los bolsillos de los ciudadanos. Porque, tal y como han alertado las patronales de las Islas, el alza de la energía y los combustibles provocarán un incremento generalizado de todos los precios, por lo que piden la adopción de medidas fiscales al Ejecutivo regional, como la bonificación de los impuestos sobre los combustibles al menos mientras se mantenga la incertidumbre en torno a Ucrania.
También el encarecimiento del gas, cuyo precio marca el coste de la electricidad en el mercado mayorista, amenaza con disparar aún más la cesta de la compra. Sobre todo si se materializa la intención de la Unión Europea de restringir hasta en un 66 % sus compras de gas a Rusia en los próximos meses. De hecho, la luz marcará este miércoles su segundo máximo histórico, con un precio de casi 473 euros el megavatio/hora, tras haber superado por primera vez en la historia los 500 euros este mismo martes.
Incertidumbre también en el turismo
La situación en Ucrania, todavía lejos de estabilizarse ha aumentado el nivel de incertidumbre de la economía canaria, que no termina de arrancar tras sufrir durante dos largos años los embates de una pandemia que, tras el estallido de la guerra, ha pasado a un segundo plano. El encarecimiento de los combustibles hará, sin duda, más caro viajar, lo que puede traducirse en un nuevo frenazo en la recuperación de la actividad turística, tal y como ha reconocido la consejera de Turismo, Yaiza Castilla, quien ha admitido que el conflicto bélico obligará a revisar a la baja las previsiones de su departamento, que confiaba en cerrar el ejercicio con 15 millones de visitantes.
Aunque las aerolíneas aún mantienen las mismas previsiones de asientos para los próximos meses, si bien el ritmo de reservas comienza a ralentizarse. A ello se suma la pérdida de más de 2.900 plazas directas entre el Archipiélago y Rusia y Ucrania solo en el mes de marzo, sobre todo con la isla de Tenerife, principal receptor de estos dos mercados que, a pesar de no ser mayoritarios sí que presentan un gasto diario superior a los de otros países emisores, sobre todo en el caso de los turistas rusos.
Junto al petróleo y el gas, las materias primas, sobre todo las agrícolas –pero también otras industriales–, han visto cómo sus precios se disparaban en los últimos días, lo que ha llevado a varias entidades financieras y analistas a reducir sus previsiones de crecimiento tanto de la Unión Europea en su conjunto como de los distintos países que la integran. En este contexto, España se enfrenta a un más que probable escenario de estanflación –incremento sostenido de los precios coexistiendo con una elevada tasa de desempleo en una economía casi estancada–, que en Canarias puede ser aún más acusada.
Mientras los expertos alertan de esa posibilidad, el Gobierno insiste en que la principal repercusión directa de la guerra en España se dará en términos de precios. La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, ha asegurado este martes que no hay "ningún riesgo" de falta de suministro de cereales o fertilizantes en España por el conflicto en Ucrania, si bien admite que “las tensiones en los mercados internacionales tienen una repercusión directa en términos de precios”.
De hecho, casi dos semanas después de que estallara el conflicto, las escenas de ciudadanos haciendo acopio de productos de primera necesidad y supermercados casi vacíos que se vivieron hace prácticamente dos años con el estallido de la pandemia no han vuelto a repetirse. Lo más parecido que se ha producido la decisión de varias cadenas de supermercados de restringir la venta de aceite de girasol ante un aumento de la demanda que han achacado al temor del consumidor a una falta de stock, debido a que uno de cada cuatro litros de este producto vendidos en España proceden de Ucrania.
Sin embargo, esta decisión anecdótica dista mucho de las imágenes de carros de la compra repletos de rollos de papel higiénico que se vivieron en marzo de 2020. Frente a un hipotético desabastecimiento de los supermercados canarios a causa de la guerra, el alza continuado de los productos que venden es un riesgo mucho más real y cercano.








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