Los científicos mantienen una vigilancia continua sobre las coladas de lava más fluidas que emergieron ayer tras el derrumbe de parte del cono del volcán de Cumbre Vieja, en La Palma, mientras que se ha constatado la existencia de tubos volcánicos cercanos a la costa que ayudan a evacuar la lava al mar.
La directora en Canarias del Instituto Geográfico Nacional (IGN), María José Blanco, y el director técnico del Plan de Prevención de Riesgo Volcánico, Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, han informado de la evolución de la erupción volcánica, que ocupa 413,38 hectáreas, 14,2 más que ayer.
Morcuende ha señalado que la rotura de ayer por la tarde de parte del cono en la zona oeste entra dentro de la pauta de las erupciones estrombolianas y en el caso de ayer se produjo un aumento de picos explosivos y la caída de determinados bloques que fueron arrastrados por una enorme cantidad de lava.
Estas coladas están continuamente vigiladas y monotorizadas por si se produjera un cambio de rumbo, ha señalado el director técnico del Pevolca.







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