“En Canarias más de 1.000 personas trabajan en el sector de la animación y, concretamente en Gran Canaria, se han establecido cinco productoras, con una media de entre 60 y 70 empleados”, manifestó Rubén Zarauza, productor ejecutivo y director de Desarrollo en Anima Kitchent, en el curso de ‘Introducción a la Producción de Obras Audiovisuales’, que se celebra en la XIX Universidad de Verano de Maspalomas, organizado en colaboración con el Clúster Audiovisual de Canarias.
Según explicó Rubén Zarauza, desde las empresas establecidas en Gran Canaria han salido proyectos como las series infantiles ‘Cleo y Cuquin’, de Ánima Kitchent, que se pueden ver en los canales de televisión de más de 100 países y en más de 20 idiomas. Hay que añadir, también, la producción de la cuarta temporada de ‘Pocoyó’, además de ‘Shark Academy’, una serie de animación que está subvencionada por el Gobierno de Canarias, en la que se aborda el tema de la diversidad de género para preescolares y que está disponible en canales de televisión italianos y en plataformas de todo el mundo, y que incluso se ha doblada a chino, vietnamita e hindú”.
Pese a la situación de la pandemia, en Gran Canaria, el productor ejecutivo de Anima Kitchent, señaló que no se dejaron de producir proyectos de animación televisivos, ni de contenido digital. “La actual situación ha demostrado que el sector de la animación es capaz de continuar haciendo su trabajo, independientemente de las circunstancias de la pandemia. Estamos en una tierra privilegiada para llevar a cabo iniciativas de desarrollo de contenidos, tenemos un caldo de cultivo de profesionales muy importante”.
Virginia García, productora ejecutiva y directora de Producción en Terra Incógnita Docs, impartió la cuarta master class del Curso de Introducción a la Producción de Obras Audiovisuales en la que explicó al alumnado que la situación del “sector más industrial” como son los documentales para televisión tienen un planteamiento de producción y de colocación del producto diferente.
En 2020, durante la pandemia, su productora fue la primera que comenzó a rodar en España, en el mes de mayo, con la grabación del documental ‘Las hijas del volcán’. “Fue un rodaje muy complicado, pero logramos los objetivos propuestos, puesto que, al encontrarlo todo vacío, permitió poder retratar la naturaleza en su totalidad y en estado puro”. Así, rodaron en las Dunas de Maspalomas, que se habían regenerado, “llegamos a tiempo, antes de que volvieran las pisadas. Y el otro documental, ‘Cuánto vale una ballena’, que se rodó en otoño pasado, y fue un trabajo sobre las ballenas en Canarias, uno de los puntos más importantes del planeta”.
Respecto a las consecuencias de la pandemia dijo que el sector se ha visto muy afectado. “Ha sido un golpe muy duro y hemos tenido que reaccionar para encajarlo y hasta que no aparecieron los protocolos para los rodajes todo fue muy difícil. Creo que en el caso de los documentales hemos contado con la ventaja de habernos movido con equipos muy reducidos de gente, con rodajes puntuales y no continuados, lo que nos permite salvaguardar todas las medidas de seguridad”, expuso Virginia García.
El curso continuará esta tarde y los próximos dos días con la parte más práctica que será dirigida por José Víctor Fuentes, director del Festivalito de La Palma, que trabajará con los alumnos en la producción de varios cortometrajes.

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